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En el Programa de Adolescencia del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la nutricionista Ornela Dagotto y la trabajadora social María José Faccini lo dicen sin rodeos: «Estamos observando un aumento en la incidencia de estos casos en menores de 15 años». [2] Lo que describen es que, a esa edad, la enfermedad muchas veces no habla de peso ni de dietas.
Cómo aparecen la anorexia y la bulimia antes de los 15 años
«Mientras que en adolescentes mayores predominan el deseo explícito de adelgazar o la insatisfacción con la figura, los preadolescentes suelen expresar el rechazo alimentario mediante molestias somáticas», explicaron las especialistas del Clínicas. [2] Es decir, con el cuerpo: dolores abdominales, sensación de llenarse enseguida, náuseas y miedo a tragar, a atragantarse o a vomitar. [2] En ese grupo pueden faltar conductas purgativas como los vómitos provocados o el uso de laxantes. «La conducta dominante es la restricción dietética o el rechazo selectivo sensorial», señalaron. [2]
Por eso piden mirar la mesa más que la balanza. Entre los cambios sutiles que mencionan los equipos del Hospital de Clínicas y del Hospital Alemán aparecen estos: [2] [3]
- comer con una lentitud inusual, masticar mucho tiempo cada bocado o cortar la comida en porciones diminutas;
- separar los ingredientes en el plato, desmenuzar o mover la comida para que parezca que se comió;
- tomar grandes cantidades de agua entre bocados;
- rechazar de golpe alimentos que antes comía, saltear comidas o fijar reglas rígidas sobre el menú;
- buscar excusas para comer a solas o evitar las comidas compartidas, y discutir cada vez que la familia se sienta a la mesa;
- hacer ejercicio de manera compulsiva.
Ninguna conducta aislada confirma un diagnóstico, pero su persistencia o su combinación justifica una consulta, según las especialistas citadas por La Nación. [3] El Ministerio de Salud Pública de Tucumán, que tiene un programa provincial dedicado a estos trastornos, pone la vara en el mismo lugar: si aparece más de una señal, se mantiene en el tiempo y altera el sueño, el ánimo o la vida social del chico, eso debe funcionar como «un gran llamado de atención». [5] Su referente, la psicóloga Mabel Alonso, recomienda preguntar sin juzgar, decirle que se lo nota cambiado y abrir la conversación sobre la imagen corporal y las redes. [5]
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Hay casos que no admiten espera. Los desmayos, la pérdida rápida de peso, la deshidratación importante o cualquier señal de riesgo suicida requieren atención urgente. [3] «No debemos esperar a que un adolescente esté extremadamente delgado para sospechar un trastorno alimentario. La gravedad no se mide solamente en kilos», advirtió Gisela Rotblat, jefa de la Sección de Psiquiatría del Hospital Italiano. [3]
Chicos de 11 y 12 años en el consultorio
El pico de inicio suele ubicarse alrededor de los 15 años, pero hoy se atiende a pacientes de 11 y 12, y algunos llegan con más compromiso médico por la demora en acceder a un equipo especializado. [3] En el Hospital Alemán, la coordinadora del equipo de trastornos alimentarios, Giselle Vergara, y la pediatra Patricia Goddard observan además más detección entre varones y más cuadros graves que terminan en internación. [3] En ellos, la preocupación suele girar en torno a ganar músculo o perder grasa, y el ejercicio compulsivo se confunde con disciplina deportiva. [2] [3]
La Argentina no tiene una serie propia que mida ese adelantamiento. La medición más larga disponible viene de los Países Bajos, donde una red de médicos de cabecera que atiende a cerca del 1% de la población registró cada diagnóstico nuevo desde 1985 con los mismos criterios. [6] Allí, la incidencia de la anorexia en chicas de 10 a 14 años pasó de 8,6 a 38,6 casos nuevos por cada 100.000 chicas por año hasta 2019, unas 4,5 veces más, mientras que en el conjunto de la población se mantuvo estable. [6] Los autores mencionan como posibles explicaciones una pubertad más temprana y el impacto de las redes sociales. [6]
En Buenos Aires, Dagotto y Faccini vinculan lo que ven con dos cosas a la vez: el acceso cada vez más precoz a las redes sociales y una mejor detección en las consultas pediátricas. [2] Los especialistas coinciden en que las redes y los modelos corporales idealizados pueden influir, pero que se trata de enfermedades de origen multifactorial, en las que pesan también componentes genéticos, psicológicos y familiares. [2] [3]

Qué mide el aumento del 71% del estudio mundial
El dato que disparó la alarma salió el 28 de octubre en la revista JAMA Psychiatry. Un análisis del Global Burden of Disease, el programa internacional que estima la carga de las enfermedades en 204 países y territorios, calculó que en 2023 18,1 millones de personas vivían con anorexia nerviosa o bulimia nerviosa. [1] La mayoría, 14,2 millones, con bulimia; 3,92 millones, con anorexia. El 69,4% eran mujeres y el 41,2% tenía entre 10 y 24 años. [1]
El 71% es el aumento del número de personas afectadas entre 1990 y 2023. En ese período el mundo también ganó habitantes y cambió su pirámide de edades, por eso los autores calculan además una tasa ajustada por edad, que compara poblaciones como si tuvieran la misma estructura. Esa tasa subió un 20,6%: el problema creció, pero menos de lo que sugiere el número grueso. [1] Por edades, la anorexia alcanza su pico entre los 15 y los 19 años, y la bulimia, entre los 30 y los 34. [1]
Son estimaciones de un modelo estadístico que combina encuestas, estudios publicados y estadísticas vitales, no un recuento de pacientes en hospitales. [1] Los autores reconocen que la suba puede reflejar a la vez un cambio real, diagnósticos más afinados y la propia estructura del modelo, sin poder separar cuánto pesa cada factor. [1] El trabajo deja afuera, entre otros, el trastorno por atracón y el trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta, por lo que no mide toda la carga de los trastornos alimentarios. [1] [3] Proyecta 21,8 millones de casos para 2050. [1]
La Argentina, en el promedio de su región
Para la Argentina, el estudio estima 178.203 personas con anorexia o bulimia en 2023: 140.101 con bulimia y 38.327 con anorexia, es decir que casi 8 de cada 10 casos son de bulimia. [3] La tasa es de 366,4 casos por cada 100.000 habitantes, un 62,4% más que el promedio mundial de 225,6. [2] [3]
Esa distancia es regional, no argentina. El Cono Sur, que en el estudio agrupa a la Argentina, Chile y Uruguay, registra 372,4 casos por cada 100.000, y la tasa argentina queda 1,6% por debajo de la de su región, según nuestro cálculo con los datos del estudio. [1] Chile marca 386,3 y Uruguay, 380. [2] La Argentina supera en 15,2% a Estados Unidos y Canadá, con 318,1, y está lejos de Europa occidental, con 502,4, o de Australia, la más alta del mundo, con 1.026,5. [1]

En 33 años, los casos estimados en el país crecieron un 76,9% y la tasa ajustada por edad, un 19,2%. [3] Con esos dos datos se puede separar de dónde salen los casos que se sumaron. En 1990 había unos 100.700; con la frecuencia de entonces, la Argentina de 2023, más poblada y con otra estructura de edades, tendría unos 149.500. Los casos restantes, unos 28.700, el 37% de los que se sumaron, corresponden a que los cuadros se volvieron más frecuentes, según nuestro cálculo aproximado.
Las cifras locales también descansan en un modelo. El país no cuenta con estadísticas nacionales representativas de cuántas personas tienen un diagnóstico y cuántas acceden a tratamiento, y los números surgen de combinar mortalidad nacional y regional, literatura científica y otras fuentes. [3] «La cifra se apoya en datos de la región y en variables como el nivel de ingresos, por lo que tiene un margen de incertidumbre considerable», advirtió Ricardo Marcelo Corral, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras. [3]
Lo que exige la ley de trastornos alimentarios desde 2008
La falta de datos no se debe a un vacío legal. La Ley 26.396, sancionada en 2008, obliga a todas las instituciones de atención médica, públicas y privadas, a llevar un registro estadístico de pacientes con trastornos alimentarios, con formularios que debía preparar el Ministerio de Salud de la Nación. [4] El artículo que los incluía en el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, en cambio, fue vetado por el Decreto 1395/2008, con el argumento de que ese sistema sirve para brotes de notificación obligatoria. [4] Dieciocho años después, el país sigue sin una estadística nacional representativa. [3]
La misma ley incorporó al Programa Médico Obligatorio la cobertura del tratamiento integral: obras sociales y prepagas deben cubrir las prestaciones nutricionales, psicológicas, clínicas, quirúrgicas y farmacológicas que requiera una atención multidisciplinaria. [4] También dispuso que en cada jurisdicción funcione al menos un centro especializado. [4] En la práctica, los especialistas describen una oferta desigual: Buenos Aires concentra los servicios, numerosas provincias tienen pocos dispositivos y en el sistema público hay listas de espera en los centros de referencia y faltan hospitales de día e internaciones breves para adolescentes. [2] [3]

A los costos y la cobertura se suma la duración del tratamiento, que no termina cuando se normaliza el peso: exige trabajar sobre la ansiedad, la autoestima, los vínculos y la relación con la comida. [3] «El problema en la Argentina no es solamente cuántas personas tienen un trastorno alimentario, sino cuántas pueden acceder a un tratamiento especializado y sostenerlo», resumió Rotblat. [3]
Fuentes y referencias
[1] JAMA Psychiatry — Bai R. y colaboradores, Global Burden of Anorexia Nervosa and Bulimia Nervosa, 1990 to 2023, With Forecasts to 2050: A Global Burden of Disease Study 2023 Analysis, 28 de octubre de 2026
https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2855672
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC13717465/
[2] Infobae — “Observamos más casos en menores de 15 años”: la anorexia y la bulimia crecieron 71% en tres décadas, 30 de octubre de 2026
https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/10/30/observamos-mas-casos-en-menores-de-15-anos-la-anorexia-y-la-bulimia-crecieron-71-en-tres-decadas/
[3] La Nación — La anorexia y la bulimia crecieron un 71% en tres décadas, de acuerdo a un estudio global: la preocupante situación argentina, 29 de octubre de 2026
https://www.lanacion.com.ar/sociedad/la-anorexia-y-la-bulimia-crecieron-un-71-en-tres-decadas-de-acuerdo-a-un-estudio-global-la-nid29102026/
[4] Ley 26.396 de Trastornos Alimentarios y Decreto 1395/2008 de promulgación, texto original (InfoLEG)
https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/norma-144033/texto
[5] Ministerio de Salud Pública de Tucumán — Cómo detectar signos de alarma de Trastornos de la Conducta Alimentaria en adolescentes y jóvenes, 9 de diciembre de 2025
https://msptucuman.gov.ar/como-detectar-signos-de-alarma-de-trastornos-de-la-conducta-alimentaria-en-adolescentes-y-jovenes/
[6] International Journal of Eating Disorders — van Eeden A. E. y colaboradores, Increase in incidence of anorexia nervosa among 10- to 14-year-old girls: A nationwide study in the Netherlands over four decades, diciembre de 2023
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37773004/
Comparación de la tasa argentina con el promedio mundial, el Cono Sur y Estados Unidos y Canadá, parte de bulimia en los casos argentinos y reparto del aumento de casos entre población y frecuencia: cálculo de la redacción con los datos de [1], [2] y [3].



