En pleno centro de Ituzaingó, el anillo digital del municipio marcó en rojo una pick-up con pedido de secuestro y la tarde se tensó de golpe: persecución a toda velocidad, seis disparos contra un móvil municipal, un auto particular con la ventanilla astillada y, por fortuna, ningún herido. La camioneta apareció después, escondida a pocas cuadras. Sus ocupantes, cuatro en total, se esfumaron en otro vehículo. Quedó la estampida y el eco de las sirenas en la Zona Oeste del conurbano.
Puntos clave
- El sistema de seguridad de Ituzaingó detectó una Ford Maverick azul eléctrico con patentes apócrifas.
- El rodado tenía pedido de secuestro: lo habían robado el 23 de diciembre en la calle Haití al 1200.
- La persecución comenzó tras ser vista en Soler y Zufriategui, con cuatro ocupantes a bordo.
- En Camacuá y Lavalle, los sospechosos tiraron al menos seis veces contra un móvil municipal; no hubo heridos.
- La pick-up fue hallada minutos después, oculta en una casa de Austria al 2400; los cuatro huyeron en un segundo auto.
- La investigación sigue abierta para identificar y detener a los responsables.
Todo empezó cuando las cámaras del Centro de Monitoreo captaron el paso de una Ford Maverick azul eléctrico. El anillo digital —el sistema que cruza patentes con bases de datos y activa alertas— marcó que circulaba con chapas falsas. La ficha que se abrió en la pantalla era clara: el vehículo tenía pedido de secuestro y figuraba como robado desde el 23 de diciembre, cuando su dueño fue abordado por delincuentes armados en la puerta de su casa, en Haití al 1200.
El operativo cerrojo y la fuga
Con la alarma en curso, se montó un operativo cerrojo. La camioneta fue ubicada en Soler y Zufriategui, con cuatro personas a bordo. Al notar la presencia de un móvil de Seguridad del Municipio —conducido por un chofer profesional y con un policía en adicional—, los sospechosos aceleraron. Empezó una corrida por cuadras conocidas, coordinada con patrulleros que ya venían cerrando el paso.
Ataque a balazos
La persecución subió de tono en Camacuá y Lavalle. Desde la pick-up abrieron fuego contra el móvil que iba adelante. Fueron, según el conteo preliminar, al menos seis disparos. Uno de los proyectiles pegó en el radiador del vehículo oficial y lo dejó fuera de servicio. La balacera alcanzó también a un auto estacionado: un tiro le astilló la ventanilla derecha. Con todo, no hubo heridos. En la vereda, los vecinos se asomaron primero con miedo y después con bronca, esa mezcla conocida de ruido seco y preguntas sin respuesta inmediata.
Hallazgo y situación de los sospechosos
Con el patrullero averiado, los delincuentes ganaron metros. Pero un llamado al 911 —un vecino que vio una maniobra rara— permitió reencauzar la búsqueda. Minutos más tarde, la Policía dio con la Maverick: la habían metido en una casa de Austria al 2400 para ocultarla. El rodado fue recuperado; los cuatro ocupantes ya no estaban. Según reconstruyeron los efectivos en el lugar, escaparon en un segundo vehículo de apoyo.
La causa quedó en manos de la investigación judicial y policial, que sigue el rastro con imágenes del anillo digital y cámaras de la zona. En Ituzaingó, donde la rutina suele ser de persianas bajas y plazas llenas al caer la tarde, el episodio dejó una inquietud repetida: la eficacia de los sistemas que detectan y recuperan, y el desafío de llegar a tiempo a quienes aprietan el gatillo y se desvanecen en el tránsito.
