Una mañana de cielo lechoso sobre el Oeste bonaerense, un grupo heterogéneo camina la barranca del Reconquista. Hay cascos, botas embarradas y binoculares al cuello. Daniel Larrache, titular del COMIREC, comparte tramo con el intendente Pablo Descalzo y referentes de instituciones ambientales y sociales de Ituzaingó. No es una visita más: es la confirmación de que el viejo deseo de un pulmón verde para el distrito está a tiro. La futura Reserva Natural Urbana Río Reconquista ya tiene el 80% de obra ejecutada y empieza a mostrar su forma definitiva.
- La reserva avanza al 80% y preservará 26 hectáreas a la vera del Río Reconquista.
- Se extenderá a lo largo de 2.100 metros, con hábitats para aves, mamíferos y reptiles de la región pampeana.
- Incluirá senderos interpretativos, miradores y áreas de descanso para visitas educativas y recreativas.
- Habrá un sector de producción de flora nativa para restauración de ambientes degradados.
- La reserva aportará regulación hídrica, mitigación climática y mejora de la calidad del aire y del suelo.
- Participaron de la recorrida COMIREC, el Municipio, INTA, COEPSA, el COA Bicho Feo y funcionarios locales.
Obras en marcha y un objetivo nítido
El proyecto busca consolidar 26 hectáreas de borde ribereño como área de conservación, educación y disfrute social. En un distrito donde el asfalto muchas veces le ganó al pasto, la apuesta es fuerte: devolverle a la comunidad un espacio de naturaleza accesible, con reglas claras de preservación y uso público. Una vez habilitada, la reserva involucrará de manera directa a más de 171.000 vecinas y vecinos de Ituzaingó, que podrán encontrar un lugar de encuentro, recreo y aprendizaje, sin salir del pago chico.
Un corredor de 2,1 kilómetros para la vida silvestre
La Reserva Natural Urbana Río Reconquista protegerá un tramo de 2.100 metros con especies autóctonas representativas de la llanura pampeana. Aves que vuelven a posarse donde antes había descarte, mamíferos sigilosos, reptiles que buscan el sol: el corredor ecológico se propone como refugio y, a la vez, como aula abierta. Los senderos interpretativos, miradores y zonas de descanso están pensados para escuelas, clubes y familias. La idea es sencilla y potente: aprender sobre el ambiente caminándolo.
Vivero de nativas y servicios que no se ven pero se sienten
Uno de los sectores estará dedicado a la producción y cultivo de flora nativa. No es un detalle ornamental. Con esa base se podrán restaurar ambientes degradados y, de paso, correr el eje hacia lo que importa: proteger la vegetación propia del lugar, la que sostiene fauna y suelos. La reserva, además, ofrecerá servicios ecosistémicos que suelen pasar de largo en los papeles, pero que impactan en el día a día: regulación del régimen hídrico en una cuenca exigida, mitigación de los efectos del cambio climático y mejoras en la calidad del aire y del suelo. En el conurbano, donde la presión urbana no afloja, esos beneficios son un seguro ambiental a futuro.
Instituciones en la traza: ciencia, gestión y territorio
En la recorrida se hicieron presentes equipos de los Institutos del Suelo y de Recursos Biológicos del INTA, el Centro Oeste de Estudios Políticos y Socioambientales (COEPSA) y el Club de Observadores de Aves (COA) Bicho Feo. Contribuyeron con mirada técnica y experiencia de campo, un insumo clave para ordenar decisiones en una cuenca que conoce de tensiones. Acompañaron también la secretaria ejecutiva de COMIREC, María José Parra; el secretario de Planificación, Desarrollo Urbano y Ambiente, Martín Rossi; y la subsecretaria de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Débora Guerra. Estado, ciencia y vecinos, en el mismo barro.
Lo que gana Ituzaingó
La reserva no es solo una obra: es una manera de recomponer la relación con el río y su orilla, un borde que durante décadas fue tratado como fondo. Cuando abra sus portones, si los tiempos acompañan, quedará un hito ambiental para Ituzaingó y un espacio que invita a cambiar la mirada: del apuro al ritmo del carrizo, de la queja a la participación. El Reconquista, una de las cuencas más presionadas del Área Metropolitana, encuentra acá un gesto concreto de cuidado. Y la ciudad, una oportunidad para crecer sin darse la espalda con la naturaleza que la sostiene.
