El año se apaga en Ituzaingó con una certeza que en el Oeste ya se cuenta de memoria: el León volvió. 2025 marcó el regreso del Verde a la Primera B Metropolitana después de una campaña consistente en la C, de esas que combinan rigor y fe. Entre la ansiedad de las últimas fechas y el Carlos Sacaan latiendo como en sus mejores tardes, el equipo de Matías De Cicco se ganó un lugar otra vez en la tercera categoría y, de yapa, el pasaje a la Copa Argentina.
Puntos clave
- Ituzaingó ascendió a la Primera B Metropolitana tras una campaña sólida en la C.
- Balance en la fase regular: 17 triunfos, 8 empates y 5 caídas; 36 a favor y 20 en contra.
- Cayó en la final por el primer ascenso ante Camioneros (global 4-3).
- Se repuso en el Reducido: eliminó a Deportivo Español y venció a Sportivo Barracas en penales.
- Figura clave: Jorge Luque, decisivo en la tanda final; Lautaro Mena, gol y equilibrio.
- Clasificado a la Copa Argentina: enfrentará a Estudiantes de La Plata, vigente campeón.
La regularidad que sostuvo el sueño
Desde el arranque, Ituzaingó se plantó como el equipo a mirar. Apretó atrás, se asoció bien en el medio y encontró fluidez para dañar. La firma de De Cicco se vio en la solidez: en 30 partidos, el Verde lideró su zona y dejó la sensación de que el ascenso directo era posible. Los números respaldan: 17 victorias, 8 empates y apenas 5 derrotas; 36 goles convertidos y sólo 20 recibidos. En esa base, la continuidad de Jorge Luque bajo los tres palos y el temple de Lautaro Mena en el círculo central fueron faros para ordenar los momentos calientes.
El golpe que dolió: la final con Camioneros
Con el primer puesto asegurado, tocó pelear por el ascenso directo ante Camioneros. Serie tensa, de dientes apretados. La ida, 2-1 para el Oeste, alimentó la ilusión. La vuelta, 3-1 para el rival, dejó la cuenta en 4-3 y un vestuario masticando bronca. En dos partidos se había escurrido un año entero de esfuerzo. El eco de esa derrota retumbó en el Sacaan, ese templo verde del conurbano donde la mística no siempre alcanza, pero jamás se rinde.
El Reducido: carácter inmediato
Sin demasiado tiempo para lamentos, el equipo activó el modo supervivencia en el Reducido. En semifinales, superó a Deportivo Español en un global de 3-2, firme en las áreas y con esa mezcla de paciencia y oportunismo que se reclama en instancias cortas. Fue una señal de respuesta: el León estaba entero, con hambre.
La final, el infarto y los doce pasos
La serie decisiva por el segundo ascenso fue ante Sportivo Barracas. En la ida, Ituzaingó pegó primero: 1-0 con gol de Mena, el que muchas veces administra los tiempos y también se anima a romper. La vuelta, el sábado 8 de noviembre, en el Sacaan, fue para el infarto. Con el ascenso casi cerrado, un golpe del Arrabalero a los 93 minutos congeló a miles de hinchas: 0-1 y serie igualada. Había que sostener la mirada en los penales.
Ahí apareció el héroe. Jorge Luque adivinó y contuvo el remate clave de Alan Vega. Del otro lado, la tanda fue quirúrgica: Faillace, Campusano, Mena, Báez y Nigro convirtieron sin titubear. 5-3 y el desahogo total. En la tribuna, abrazos que parecían de invierno largo; en el césped, la certeza de haber aprendido a sufrir para volver.
Lo que viene
Con el ascenso a la B Metropolitana sellado, a Ituzaingó lo espera la Copa Argentina y un cruce grande: Estudiantes de La Plata, el último campeón del fútbol argentino. Será otra vara para medirse, otra ventana para mostrar lo que el Oeste pule en silencio. Por ahora, queda el eco de un año que en el barrio se nombra con dos palabras: resiliencia y gloria. Porque el León está de vuelta, y lo hizo a su manera: con oficio, carácter y una mística que, en el Sacaan, nunca se negocia.
