En las calurosas tardes de verano en Ituzaingó, el bullicio de los visitantes se entremezcla con el ruido ensordecedor de motores desaforados. Vecinos preocupados y turistas que buscan disfrutar del aire libre han alzado la voz ante la alarmante presencia de picadas clandestinas y maniobras peligrosas en El Rincón Santa María, una de las playas más concurridas de la ciudad.
Los testimonios son contundentes: camionetas 4×4 realizan trompos y derrapes a gran velocidad, mientras motocicletas y cuatriciclos se suman a carreras improvisadas, poniendo en riesgo la integridad de quienes simplemente desean pasar un buen rato. Videos que circulan en redes sociales muestran estas escenas peligrosas, donde automóviles ejecutan maniobras arriesgadas a escasos metros de familias que disfrutan del sol y el mar. Según los denunciantes, el fenómeno no es nuevo, pero ha cobrado fuerza en las últimas semanas, acentuándose ante la falta de controles policiales efectivos.
La situación se vuelve más crítica al observar la presencia de menores al volante y la falta de elementos de seguridad básicos, como cascos. A esto se suma el preocupante consumo de alcohol, que solo agrava el riesgo de un posible accidente trágico. La sensación de inseguridad se instala cada vez más en la comunidad, asediada por el temor de que un momento de imprudencia termine en una fatalidad.
Inseguridad en alza
A esta problemática se le añade el aumento de robos en la zona, con denuncias que van desde heladeras hasta teléfonos celulares desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos. Los vecinos, atónitos, exigen a las autoridades locales que actúen con rapidez y eficacia para frenar esta espiral de desenfreno, donde la combinación de velocidad, alcohol y la imprudencia de los jóvenes puede llevar a desenlaces devastadores.
En definitiva, el llamado de alerta resuena en cada rincón de Ituzaingó, donde la convivencia entre quienes buscan esparcimiento y quienes abusan de la libertad parece estar al borde de un punto de quiebre. La comunidad se aferra a la esperanza de que la responsabilidad y el sentido común imperen en un espacio que debería ser de alegría y tranquilidad.
Con información de Misiones Online.
