Peabirú, la pese a su nombre que evoca antiguas rutas guaraníes, no deja de sorprender con su particular viaje en el que decenas de autos antiguos recorren el continente sudamericano. Este año, la agrupación brasileña ha elegido nuevamente a Corrientes como parte esencial de su recorrido, y en esta ocasión, Ituzaingó se sumó a la travesía. El 7 de enero, la ciudad conocida como la capital de la energía se llenó de motores clásicos y de la pasión incondicional de quienes dedican su tiempo a preservar estas joyas sobre ruedas.
La agrupación local Itu Clásicos hizo todo lo posible para dar la bienvenida a los aventureros que llegaron con el espíritu de explorar y celebrar el automovilismo clásico. En un encuentro en la costanera, donde los autos estaban dispuestos para la admiración del público, el coordinador de Peabirú, Julio Guidolin, fue recibido por Carlos Daniel Martín, referente de Itu Clásicos, en un abrazo fraternal entre quienes comprenden que compartir la misma pasión va más allá de las fronteras.
- La expedición partió desde Pontal do Sul, Brasil, el 25 de diciembre.
- Un convoy de más de 30 vehículos clásicos recorrió más de 5.000 kilómetros.
- Los participantes experimentaron contratiempos técnicos y la ayuda de especialistas en la ruta.
- La cena de camaradería en Ituzaingó incluyó un intercambio de obsequios.
- Se espera que Peabirú regrese en julio para participar de la exposición de Itu Clásicos.
Desde su partida, el 25 de diciembre, los viajantes se enfrentaron a un recorrido que iba desde el océano Atlántico hasta el Pacífico a través de un desafío titulado “Desafío Bioceánico”. Entre las reliquias que conformaron la comitiva se encontraban Volkswagen Kombi, Chevrolet Opala y un emblemático bus Mercedes Benz de los años 60, que podría haber sido parte de alguna escena de película clásica, y que ahora surcaba caminos desafiantes. La travesía característica de Peabirú promete un viaje no solo de distancia, sino de vivencias y recuerdos compartidos.
Quince días de constantes sorpresas y aventuras ruteras donde lo inesperado se hace presente, ya que salir a recorrer con autos de más de 30 años puede traer diversas vivencias, desde pinchaduras hasta radiadores recalentados. Así es como, en varios momentos, los conocimientos mecánicos de los participantes se volvieron necesarios. La camaradería de la comunidad de los clásicos se hizo palpable cuando especialistas de la zona ofrecieron su ayuda para resolver contratiempos. La ruta 40 y el desierto de Atacama han probado ser desafíos no solo para los autos, sino también para los conductores que deben lidiar con temperaturas extremas.
La noche del 7 de enero marcó un hito en la estadía de la expedición en Ituzaingó. En una cena de camaradería, los anfitriones y visitantes compartieron no solo alimentos, sino historias y obsequios que atesorarán en sus memorias. En medio de risas y anécdotas, el Albergue Deportivo se transformó en un hogar temporal para quienes desafiaron el camino. El gobernador de la provincia, Juan Pablo Valdés, expresaba su satisfactoria conexión con el evento a través de un mensaje de WhatsApp, dejando en claro que el espíritu de la comunidad estaba presente en cada rincón.
El 8 de enero, antes de los primeros rayos del sol, los amigos brasileños reiniciaron su viaje hacia el norte, trazando su derrotero hacia Oberá y luego a Bernardo de Irigoyen, hasta llegar al paso internacional que los llevaría nuevamente a Brasil, esta vez en dirección a Curitiba. Guidolin, con una sonrisa que reflejaba la satisfacción del viaje cumplido, remarcó la importancia de estos encuentros, donde los lazos fraternos se construyen en cada parada. “Fue un viaje maravilloso, lleno de descubrimientos y amigos que quedarán por siempre en nuestros corazones”, comentó, dejando la puerta abierta para nuevas aventuras.
Posible regreso en julio,
a la expo de Itu Clásicos
Durante su paso por Ituzaingó, Itu Clásicos extendió una invitación formal a los viajeros de Peabirú para participar en la tradicional exposición de vehículos antiguos que se organiza cada julio. La propuesta fue recibida con entusiasmo por Guidolin, quien ya piensa en la posibilidad de un contingente que represente a Peabirú en la feria de vehículos históricos más emblemática de Corrientes, una promesa que podría cumplirse en el invierno de 2026, avivando cada vez más la llama por la cultura del auto clásico y el significado de la ruta en la historia de un país que tiene mucho por contar.
