En el corazón de Ituzaingó, donde el pulso cultural del oeste bonaerense viene ganando volumen, el Gran Ituzaingó abre sus puertas a un gigante del repertorio universal. “Cyrano”, con Gabriel “Puma” Goity al frente, llega para dos noches que prometen platea llena: 20 y 21 de noviembre. No es una visita cualquiera. La obra arrasó en los Martín Fierro de Teatro y en los Estrella de Mar, con premios de oro incluidos, y viene girando por el país con esa mezcla de prestigio y boca en boca que hace ruido en los pasillos y en la vereda.
Puntos clave
- Funciones: miércoles 20 y jueves 21 de noviembre, en el Teatro Gran Ituzaingó.
- Protagonista: Gabriel “Puma” Goity como Cyrano de Bergerac.
- Dirección: Willy Landin, con una adaptación actualizada y emotiva.
- Premios: Martín Fierro de Teatro y Estrella de Mar, ambos con premio de oro.
- Puesta: elenco de más de 30 artistas, escenografía imponente y banda sonora original.
- Entradas: a la venta en tuentrada.com y en boletería del teatro.
Dos noches para el recuerdo
El Gran Ituzaingó, ya instalado como faro cultural de la zona oeste, recibe una producción grande en todos los sentidos. La expectativa es alta y no sólo por las estatuillas: cada parada de “Cyrano” viene dejando localidades agotadas. Las entradas se consiguen en tuentrada.com y en las ventanillas del teatro, una combinación que acerca el espectáculo tanto a quien compra desde el celular como a quien prefiere la charla en boletería.
Un clásico que respira hoy
La pieza de Edmond Rostand conserva ese brillo de obra mayor: un soldado valiente y poeta agudo, enamorado de Roxane y prisionero de su propia sombra. La adaptación de Willy Landin no reniega del texto original; le saca el polvo sin traicionar la poesía. El lenguaje se aggiorna, las imágenes se vuelven cercanas y el corazón de la historia late con la fuerza de lo intempestivo: amor, honor y coraje puestos a prueba en escena.
El “Puma” y la estampa de Cyrano
Goity se calza la capa y la nariz mítica como quien asume un destino. En su Cyrano conviven la gallardía del espadachín y la fragilidad del hombre que teme no ser amado. La crítica y el público coincidieron en señalarlo: hay una verdad íntima en su decir, una musicalidad que vuelve cada réplica punzante y cada silencio, necesario. Alrededor, un elenco numeroso —más de treinta artistas— sostiene el andamiaje con ritmo y precisión, y le da a la obra el volumen coral que la distingue.
Una puesta que entra por los sentidos
La escenografía impone espacios que mutan entre cuartel y luna, con transiciones fluidas que no interrumpen el pulso de la historia. El vestuario, detallista, construye época sin museo. La banda sonora original acompaña sin subrayar, aparece cuando tiene que aparecer y se retira a tiempo: un marco sonoro que abraza al texto. Con esa paleta, “Cyrano” llega tanto a espectadores de escuela clásica como a nuevas generaciones que se arriman al teatro por primera vez. Hay humor, emoción y una reflexión que no sermonea.
Entre lo clásico y lo nuestro
La dirección de Landin encuentra ese punto justo en el que lo clásico conversa con lo contemporáneo. La obra no se pone solemne ni busca atajos: sostiene la poesía y, al mismo tiempo, la deja circular como aire fresco. En tiempos de pantallas apuradas, ver palabras bien dichas —y bien oídas— es un pequeño lujo que se agradece.
El Gran Ituzaingó, un escenario que crece
Para el circuito local, la llegada de “Cyrano” es otra señal de madurez: producciones de primer nivel que no se quedan en el centro porteño y se animan a cruzar el Sarmiento. El teatro del municipio suma así un capítulo fuerte a su temporada, con una propuesta que ya hizo historia en la escena argentina reciente. Quienes entren a la sala esos días se van a llevar, además del aplauso, la sensación de haber visto una historia universal contada con oficio y cercanía.
Dos funciones, un elenco grande y un protagonista que no necesita presentación. Ituzaingó se prepara para recibir a Cyrano, y el eco de su verso —afilado, generoso, humano— promete quedarse un rato más, aun cuando bajen las luces.
