La temporada 2025 de Ituzaingó se puede calificar, sin lugar a dudas, como un éxito rotundo. Tras casi caer en el olvido del descenso por segunda vez, el barrio entero vibró en un cierre donde la alegría desbordó las calles. Con una fase regular casi inmaculada, el equipo se alzó como puntero, cediendo apenas tres derrotas en el camino. Aunque la final se les escapó frente a Camioneros, en el Reducido demostraron su coraje al vencer a Sportivo Barracas, asegurando así su retorno a la Primera B.
Ahora, el verdadero desafío empieza: reencontrarse en la divisional después de tres años, manteniendo la categoría y demostrando que pertenecen a ella. Con este objetivo claro, la CD ya comenzó a sumar jugadores talentosos para asegurarse un lugar en la elite del fútbol argentino. Entre ellos se destaca Gonzalo Bravo, un joven futbolista que tuvo la oportunidad de ser dirigido por Maradona, un privilegio reservado para muy pocos.
Un pedido expreso del Diego
El encuentro se dio en Emiratos Árabes, específicamente en Al-Fujairah. Bravo no tuvo suerte, sino que su desempeño deslumbrante en el Ascenso, especialmente en el club Riestra, atrajo la mirada del propio Diego. Así, recorrió más de 13,600 km, desde el Bajo Flores hasta el país asiático, para vivir esta experiencia única.
“Maradona es especial, el más grande que hay. Es un orgullo esta posibilidad, espero aprovecharla”, señaló Bravo antes de enfundarse la camiseta del club árabe. A su haber, un total de 12 encuentros dirigidos por el Diego y un gol que marcó en esos duros partidos. Regresó a Argentina cuando el propio Maradona decidió liberarlo para que ayudara a su querido Malevo a escapar del descenso.
Uno que conoce desde la quinta, a la Primera División
La carrera de Bravo comenzó en 2009, en las entrañas del Ascenso, en Centro Español. La desafortunada Primera D fue su hogar durante cuatro años hasta que, en 2013, un club chileno de la tercera división llamó a su puerta. Allí brilló lo suficiente como para que Riestra decidiera incorporarlo, un vínculo que se volvería casi simbiótico: en el Bajo Flores, su trayectoria abarcó desde la cuarta hasta la segunda categoría.
En 2016 llegó su oportunidad en el fútbol grande, gracias a Defensa y Justicia, aunque su rendimiento fue fugaz y apenas disputó dos partidos antes de regresar a Riestra. Su mejor momento se plasmó en la campaña 2018/19, donde se convirtió en una figura esencial, acumulando 20 goles en 36 partidos. Sin embargo, Al Blanquinegro no logró evitar el descenso.
A partir de allí, Bravo continuó su camino en el Malevo hasta 2025, donde tuvo otra chance en la máxima categoría, totalizando 235 encuentros y 43 goles a lo largo de su trayectoria. Su última parada fue en Gimnasia y Tiro, donde el destino solo lo dejó ser parte de un encuentro. Hoy, se le presenta un nuevo reto: liderar a Ituzaingó, un equipo recién ascendido, hacia un horizonte de alegrías.

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