En el Oeste del conurbano, el fin de semana asoma con cielo bajo y veredas tibias. Entre Ituzaingó, Morón y Hurlingham, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa inestabilidad y chaparrones intermitentes para el sábado 20 y el domingo 21 de diciembre. Calor contenido, humedad en alza y ese “traqueteo” de gotas que va y viene, como si el verano probara sonido.
Puntos clave
- Sábado 20: probabilidad de lluvias del 70%, en aumento durante la tarde y buena parte de la noche.
- Vientos leves, entre 7 y 12 km/h, sin ráfagas fuertes previstas.
- Temperaturas del fin de semana entre 24 y 28 grados en Ituzaingó, Morón y Hurlingham.
- Domingo 21: 40% de chance de precipitaciones en la madrugada y 10% durante la mañana.
- Máxima del domingo: 29°C, con 73% de humedad.
- Arranque de semana: lunes con condiciones similares y menor chance de lluvia; martes 23 con máxima cerca de 31°C y sin precipitaciones.
Sábado de chaparrones y calor contenido
El sábado se presenta inestable desde temprano. La probabilidad de precipitaciones escala con las horas y gana intensidad hacia la tarde y la noche. No se esperan ráfagas: el viento se quedará en un soplo moderado, entre 7 y 12 kilómetros por hora. El termómetro se moverá en un rango amable pero pegajoso, entre 24 y 28 grados, típico del Oeste cuando el cielo se cubre y el aire no termina de soltar el calor acumulado en el asfalto.
Domingo: madrugadas mojadas, tarde con respiro
Para el domingo, el SMN marca un 40% de chances de lluvia en la madrugada y apenas un 10% durante la mañana. Con el correr del día, la situación tiende a estabilizarse. La máxima prevista trepa a los 29 grados y la humedad roza el 73%, suficiente para que el bochorno se haga sentir aun sin tormenta a la vista. Paraguas liviano a mano y ropa fresca: el combo clásico para moverse entre nubes y claros.
La semana que arranca
El lunes 22 mantiene temperaturas similares, pero con menor probabilidad de precipitaciones. Un alivio administrado, de esos que ordenan la jornada sin prometer demasiado. El martes 23 se despeja el panorama: la máxima rondará los 31 grados y no hay lluvias en el radar, una ventana prolija para actividades al aire libre o, simplemente, para dejar que el barrio respire después de dos días de agua.
En síntesis: fin de semana de cielo movedizo en el Oeste, con chaparrones pasajeros y calor húmedo. El verano, a su manera, avisa cómo piensa jugar estos días: sin estridencias, pero con presencia.
