En San Alberto, ese cuadrante tranquilo de la zona oeste que se agita cuando cae la tarde, un operativo conjunto desarmó un punto de venta de drogas que venía inquietando a la cuadra. La Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Morón (Base Ituzaingó), junto a la Secretaría de Seguridad municipal, detuvo a una pareja acusada de vender cocaína desde su casa y también con la modalidad “delivery”. El foco estaba en Pérez Quintana, entre Schweitzer y Cerrito, donde los vecinos ya habían marcado la cancha con denuncias y pedidos de auxilio por los movimientos raros y las peleas de madrugada.
- Allanaron domicilios en Pérez Quintana, entre Schweitzer y Cerrito, barrio San Alberto.
- Detuvieron a una mujer y a un hombre acusados de comercializar cocaína.
- La pesquisa nació por denuncias vecinales por disturbios y delitos menores en la zona.
- Intervino la UFI N° 9 de Morón; los allanamientos los ordenó el Juzgado de Garantías N° 4.
- Secuestraron más de 50 dosis de cocaína, una balanza, celulares, efectivo y un Renault Sandero gris usado para “delivery”.
Un kiosco que alteraba la calma
El caso empezó por abajo, como suelen arrancar las investigaciones que tocan el tejido fino del barrio: llamadas, mensajes, caras conocidas que de golpe ya no saludan. En Pérez Quintana, entre Schweitzer y Cerrito, señalaban un “kiosco” de droga que, además de la venta, traía ruido: discusiones, corridas y pequeños robos que rompían la rutina. Con esa información, la Secretaría de Seguridad del Municipio articuló con la Delegación de Drogas Ilícitas de Morón (Base Ituzaingó) para ponerle método a la sospecha.
Seguimientos y delivery
Por directivas de la UFI N° 9 de Morón, especializada en estupefacientes, los investigadores hicieron lo de siempre pero bien: recorridas discretas, seguimientos, fotos y filmaciones encubiertas que muestran más de lo que dicen. Con ese material, el Juzgado de Garantías N° 4, a cargo del Dr. Roberto Carletti, dio luz verde a los allanamientos. Al entrar, los efectivos redujeron a los dos señalados: un hombre y una mujer que, según la causa, organizaban la venta a la vieja usanza —desde la vivienda— y también sobre ruedas.
Qué se secuestró y cómo operaban
En la requisa aparecieron más de 50 dosis de cocaína ya fraccionadas y listas para el intercambio, además de un envoltorio compacto de la misma sustancia. Había también una balanza de precisión —herramienta clave para el corte y el pesaje—, dinero en efectivo y varios teléfonos celulares. Un punto central: la incautación de un Renault Sandero gris, el auto con el que, de acuerdo con la investigación, distribuían la mercadería por el barrio bajo la modalidad “delivery”.
En San Alberto, la noticia corrió rápido, como corren las buenas y las malas en los barrios donde todos se conocen. La investigación sigue su curso judicial; por lo pronto, el puesto quedó cerrado y la calle, un poco más en silencio.
