La espera llegó a su fin en el Carlos Sacaan. En un clima electrizante, el hincha de Ituzaingó vivió un torbellino de emociones que rápidamente pasó de la euforia al desánimo, y viceversa. Frente al rival de turno, Sportivo Barracas, que supo incomodar con un juego sólido, el equipo del Verde se vio obligado a pelear hasta el último suspiro. Después de un partido tenso, que terminó 1-0 en contra, la esperanza renació en la tanda de penales, donde los verdiblancos se impusieron 5-3. Así, logran regresar a la Primera B tras dos años en el limbo de la PC.
La hazaña comenzó a tomar forma después de que Ituzaingó se consagrara puntero en su grupo. El camino hacia esta final fue una montaña rusa; tras jugar una final para el primer ascenso ante Camioneros y perder la oportunidad, el equipo renació en el Reducido. Debiendo enfrentar una final que bien podría haber llevado a un infarto, el destino estaba sellado.
Durante gran parte del encuentro, el Verde supo defenderse, sosteniendo un gol que parecía llevarlo directo a la victoria como visitante. Pero la presión de Sportivo Barracas fue constante, y el empate pareció inevitable. El clímax llegó a los ¡48 minutos del segundo tiempo!, cuando Tomás Di Criscenzo logró batir al arquero y desató la locura en la parcialidad rival. En ese instante, el Carlos Sacaan se sumió en una incertidumbre palpitable, que se disolvió en la definición desde los doce pasos.
Y con un último suspiro de esperanza, apareció Jorge Luque. El arquero se convirtió en héroe al detener un penal crucial a Alan Vega, revitalizando los ánimos de sus seguidores. La emoción alcanzó su pico cuando Felipe Negro convirtió el penal decisivo, haciendo estallar el estadio en un grito de triunfo. Hinchas y jugadores se confundieron en un abrazo colectivo que dejó atrás las penurias de un camino que parecía intransitable. Con su regreso a la Primera B, Ituzaingó demuestra que no hay tormenta que no se pueda capear.
