El Verde resurgió de entre las cenizas, derrotando a Sportivo Barracas por penales 5 a 3 después de un agónico 0-1 sobre la hora. Este triunfo no solo les regaló la victoria, sino que también marcó el regreso a la tercera categoría del fútbol argentino tras dos largos años de esfuerzo.
La escena tuvo lugar en el Estadio Carlos Sacaan, donde la tarde-noche se vistió de fútbol y emoción. Enfrentándose por segunda vez en la final del reducido de la Primera C, el Verde y el “Arrabalero” se encontraron en un compromiso cargado de presión. En el partido de ida, Ituzaingó había dejado la vara alta; necesitaba ganar o al menos empatar para cumplir su objetivo de ascenso.
- Empate agónico: Gol de Tomás Di Criscenzo en el minuto 93.
- Penales decisivos: Agustín Faillace, Matías Campusano, Lautaro Mena, Celso Báez y Felipe Nigro convirtieron.
- La intervención clave: Jorge Luque detuvo el penal de Alan Vega.
- Una revancha esperada: Ituzaingó lavó la herida del pasado septiembre.
- Campaña destacada: 49 puntos y una sólida fase regular.
- Huida del desánimo: La resiliencia del equipo tras la final anterior en septiembre.
Sportivo Barracas dominó un buen tramo del encuentro, manteniendo al Verde al borde de la angustia. En el primer tiempo, la más clara fue para ellos; Agustín Almirón disparó al travesaño, un golpe en el corazón de los locales. Alcides Miranda Moreira tuvo su hora de gloria al sacar otro intento, pero la sombra del arquero Matías Blengio lo impidió.
Con el segundo tiempo asomando, el dueño de casa se salvó una vez más. Fue Miranda Moreira quien, con un reflejo casi sobrenatural, despejó una pelota que amenazaba con cruzar la línea. Cada segundo pesaba, y el ambiente se volvió un auténtico hervidero de nervios.
Sobre el cierre del partido, en un último esfuerzo por redimirse, Ítalo Portillo lanzó un buscapié que encontró la pierna de Tomás Di Criscenzo. El balón entró en el arco justo cuando el cronómetro marcaba el minuto 93, desatando el delirio en las tribunas. Un grito unificado que caló hondo entre los hinchas, una gloria esperada.
En la definición por penales, la calma fue un aliado. El León transformó cada penal en gol, mientras que Jorge Luque detuvo uno, convirtiéndose en héroe de la noche. Alan Vega vio como su remate se perdía en las manos del arquero local, cerrando un capítulo de sufrimiento y finalmente, renacimiento.
De esta forma, Ituzaingó se sacó la espina de la última temporada, cuando en septiembre pasado había sido superado por Deportivo Camioneros en la primera final del reducido. Un golpe que, pese a todo, enseñó al equipo a perseverar, a volver más fuerte y a no rendirse ante la adversidad.
Así fue la campaña de Ituzaingó
El camino del equipo del Oeste fue nada menos que brillante. Culminó primero en la Zona A con 49 puntos, el resultado de 14 victorias, siete empates y apenas tres derrotas. El inicio de la etapa regular fue de altibajos; tres triunfos seguidos se vieron opacados por tres derrotas, pero luego, la racha cambió. Se adueñó de una increíble seguidilla de 18 partidos sin perder.
A pesar de su gran regularidad, el sueño del ascenso directo fue esquivo. En la final contra Camioneros, el marcador final fue 4-3 en contra, un balde de agua fría que obligó a todos a centrarse en el reducido como única salida. En el camino, se deshicieron de Deportivo Español y, en la final por el segundo ascenso, supieron contener la presión de Sportivo Barracas, llevando el destino a los penales con una efectividad implacable.
