En Ituzaingó, un pequeño de 7 años llamado Joel, diagnosticado con autismo, se convirtió en el protagonista de una historia de esperanza y valentía. Días pasados, su vida pendió de un hilo cuando ingresó en código rojo al Hospital del Bicentenario, tras un accidente en una pileta durante un festejo de fin de año. La rápida reacción de la Policía, que organizó un cordón sanitario para permitir que el patrullero llegara en menos de diez minutos, fue fundamental. En pleno trayecto, los efectivos realizaron maniobras de reanimación, las cuales tuvieron éxito: Joel logró recuperarse y, después de varios días en el hospital, volvió a casa.
Natalia Panuccio, la mamá de Joel, compartió su experiencia con Primer Plano Online, no solo para narrar lo vivido, sino especialmente para agradecer a todos aquellos que contribuyeron a desenredar esta trama de milagro. Desde los oficiales de la comisaría 3ª de Las Cabañas que coordinaron la emergencia, hasta los médicos que lo estabilizaron y dieron el respaldo necesario para su recuperación.

- Joel sufrió un accidente en la pileta durante un festejo de fin de año.
- La Policía organizó un cordón sanitario para facilitar su traslado al hospital.
- Recibió maniobras de reanimación en el trayecto hacia el Hospital del Bicentenario.
- Estuvo internado en terapia intensiva hasta días antes de Navidad.
- Regresó a su hogar el 29 de diciembre, junto a su familia.
El episodio ocurrió mientras celebraba el fin de año en una terapia a la que asiste. Jugando en la pileta de un espacio privado en Villa Udaondo, tras una pérdida de pie, Joel se descompensó y tragó agua. Su madre, que lo observaba, se lanzó al agua y lo rescató, aunque su pequeño no respondía. “Un papá comenzó a realizarle masajes en el pecho y la Policía llegó de inmediato. Al ver la urgencia, lo cargaron en el patrullero y coordinaron el traslado. En el camino le hacían reanimación cardiopulmonar y me aseguraban que el nene respiraba”, evocó Natalia, entre lágrimas de alivio y gratitud.
“Código rojo puede ser cualquiera de nosotros”
En su relato, Natalia menciona especialmente a dos de los policías: Yamila Ailén Barreiro y Ezequiel Emanuel Villafañe Gómez, cuya imagen junto a Joel se ha convertido en símbolo de esperanza. Asimismo, agradece a los profesionales de salud de Ituzaingó, destacando a “la doctora que tiene una jirafita tatuada en el cuello” y a todo el equipo del Posadas.
En Morón, Joel estuvo bajo cuidados intensivos y con respirador mecánico hasta que, días antes de Navidad, fue trasladado a una sala común, un paso hacia su recuperación total. Finalmente, el 29 de diciembre fue dado de alta y pudo recibir el nuevo año en su casa, en el barrio San Gabriel, donde su familia también renació.

“A modo de reflexión, esto que nos pasó aumentó nuestra fe en Dios y nos hizo vislumbrar las realidades de los hospitales”, comentó Natalia. “Joel estuvo sin signos vitales y fue gracias a la intervención de policías y médicos que lograron salvarlo. Y pensar que código rojo puede ser cualquiera de nosotros, en cualquier momento. Sabemos que en el Posadas hay gente en lista de espera que necesita plaquetas y sangre, por eso quiero aprovechar para concientizar sobre la importancia de donar”, completó.
Finalmente, rememoró una conversación con la primera médica que atendió a Joel en el Posadas. “Cuando me recibió, me dijo que creía en Dios. Al irme, la crucé de nuevo y le agradecí; ella respondió: ‘viste, Dios hace milagros’. Pero también creemos en toda la gente que intervino para cumplir con su rol”, concluyó, con una mezcla de emoción y gratitud.
