En Ituzaingó, el anuncio llegó como esos golpes secos que ordenan el día: el intendente Pablo Descalzo confirmó que la Comuna va a remodelar el viejo “hospitalito” y convertirlo en una Unidad de Pronta Atención Municipal (UPAM). La decisión, dice el Municipio, se venía macerando desde que crecieron las quejas por el Hospital del Bicentenario: hace meses, vecinos y vecinas aseguran que la guardia se les cierra si no son afiliados al PAMI. En los papeles, una cosa; en la ventanilla, otra.
- La Municipalidad transformará el histórico “hospitalito” en una UPAM con atención 24/7.
- El proyecto responde a reclamos por rechazos de atención en el Hospital del Bicentenario a no afiliados al PAMI.
- Un convenio de 2020 establecía que ese hospital debía atender a toda la comunidad bajo el esquema S.A.M.I.C.
- La UPAM tendrá 1.142 m², laboratorio, diagnóstico por imágenes y 10 camas de observación (5 adultos, 5 pediátricas).
- Será complemento de las cinco Salas de Atención Primaria, que trabajan de 8 a 15 y algunas hasta las 20.
- La inversión será municipal; además se prevé renovar la sala Dr. Otharan en Villa Udaondo y construir a nuevo la 17 de Octubre.
Los incumplimientos del PAMI
El funcionamiento del Hospital del Bicentenario está atado a un convenio firmado en agosto de 2020 por la titular del PAMI, el intendente y el ministro de Salud bonaerense. En su artículo tercero, el acuerdo es claro: el hospital debía atender a toda la comunidad de Ituzaingó bajo el modelo S.A.M.I.C., una figura de gestión compartida entre Nación, Provincia y Municipio creada por la Ley 17.102. No era una intención difusa ni una promesa al aire: el pacto fijaba la meta de organizar un Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad en el distrito.
La realidad, sin embargo, se corrió de ese guion. En los últimos meses, el Bicentenario empezó a recibir solo a personas afiliadas al PAMI, según denuncias de vecinos y comunicados del Municipio. Lo que el convenio encuadraba como servicio comunitario terminó achicado a cobertura de obra social. En tiempos donde una ambulancia define minutos, la puerta cerrada es más que un gesto burocrático.
Cómo será la UPAM municipal
La UPAM apunta a cubrir ese bache con un dispositivo ágil: atención ambulatoria y un área de observación disponible las 24 horas, los siete días de la semana. No pretende reemplazar al hospital de alta complejidad, sino sostener la primera respuesta y derivar lo que corresponda. Será, en la práctica, el complemento de las cinco Salas de Atención Primaria del distrito, que funcionan de 8 a 15 —algunas estiran hasta las 20— y suelen ser la primera puerta de entrada al sistema.
El proyecto prevé una planta baja de 1.142 metros cuadrados, con dos accesos bien diferenciados: uno peatonal y otro exclusivo para ambulancias. Tendrá laboratorio clínico y diagnóstico por imágenes, un recurso que acorta incertidumbres y vueltas innecesarias. En el sector asistencial se distribuirán cuatro consultorios: dos para pediatría y dos para adultos, con circulación interna pensada para no mezclar flujos.
La sala de observación, bajo supervisión médica y de enfermería, contará con diez camas: cinco pediátricas y cinco de adultos. Es el corazón de la UPAM: ese rato clave donde se estabiliza, se controla y se decide si el paciente vuelve a casa o sigue camino a un segundo nivel de atención.
La obra, informaron en la Comuna, se financiará con fondos municipales. En paralelo, se incluyó en el presupuesto la remodelación de la sala Dr. Otharan en Villa Udaondo y la construcción a nuevo de la sala 17 de Octubre. Son movimientos de tablero que, si llegan en tiempo y forma, pueden descomprimir guardias y achicar distancias. No es épica; es logística en un mapa de calles que los vecinos caminan todos los días.
Descalzo hizo el anuncio también en redes, un guiño a la conversación de barrio que se mudó a los celulares. El desafío ahora pasa por el ritmo de obra y la coordinación con Provincia y PAMI. Porque la salud, se sabe, no se arregla con una foto: se ordena con acuerdos que se cumplen y puertas que, cuando hace falta, están abiertas.
