Fue una noche de lunes que se volvió plomo sobre la Autopista del Buen Ayre, a la altura de Ituzaingó. Eran pasadas las diez cuando una Honda 400cc avanzaba pareja con el flujo liviano de ese tramo. Iban dos: él, 46 años, y su compañera. Dos motochorros se les cruzaron en la ruta, los apuntaron, y en segundos la escena quedó fijada para siempre. Hubo al menos cinco disparos. Uno, el que entró por el costado izquierdo, le quitó la vida ahí mismo. Se llamaba Rubén Restagno.
Puntos clave
- El hecho ocurrió el lunes 3 de noviembre por la noche en la Autopista del Buen Ayre, a la altura de Ituzaingó.
- La víctima, identificada como Rubén Restagno (46), iba en moto con su pareja cuando dos motochorros los interceptaron.
- Restagno intentó sacar una pistola Bersa calibre .380 para defenderse, pero no llegó a usarla.
- Los agresores dispararon al menos cinco veces; un tiro lo hirió de muerte en el lugar.
- La pareja de la víctima corrió hacia los pastizales para ponerse a salvo.
- Los atacantes escaparon sin robar nada. Investiga la UFI N°2 de Ituzaingó, a cargo del fiscal Lucio Rivero.
La secuencia en la traza
Según la investigación, la maniobra de los asaltantes fue corta y decidida: otra moto que aparece, se empareja y cierra el paso con fines de robo. En ese cruce, Restagno intenta sacar la Bersa .380 que llevaba consigo. No alcanza. Los atacantes abren fuego —al menos cinco tiros— y uno impacta en el lateral izquierdo de la víctima. La ambulancia que llegó a los pocos minutos constató que ya no había nada que hacer.
El resto se mueve como la autopista misma: rápido, hacia afuera. La pareja, en shock, corre a los pastizales buscando refugio. Los agresores aceleran y se pierden por la traza del Buen Ayre sin llevarse ni la moto ni pertenencias. El silencio que queda después de los tiros es un silencio pesado, de banquina.
Huida sin botín y una investigación en marcha
El caso quedó en manos de la UFI N°2 de Ituzaingó, con la firma del fiscal Lucio Rivero. Se toma testimonio, se relevan detalles de la escena y se reconstruye el intercambio que derivó en el crimen. La clave, dicen en los pasillos judiciales, estará en el tiempo exacto de esa secuencia: la aparición de la segunda moto, el intento de defensa, los disparos, la fuga. Los peritajes balísticos y el análisis del recorrido en autopista son ahora el mapa a seguir.
Un corredor habitual, una noche rota
El Buen Ayre es ese enlace que bordea el oeste del conurbano y une flujos entre el Acceso Oeste y el norte. A esa hora, suele ser más tránsito que ruido, más luces que gente. Ituzaingó mira esa cinta de asfalto con la cotidianeidad de quien la usa todos los días. Pero a veces la ruta, con su promesa de llegar rápido, deja ver su otro costado: el del asalto intempestivo, el que corta el viaje y, como anoche, lo termina de la peor manera.
Rubén Restagno no llegó a destino. La pareja que lo acompañaba sobrevivió al susto y la intemperie de los pastos altos. Los que dispararon se fueron sin botín, apenas con la huida como única certeza. Ahora, la investigación busca un nombre para esos cascos cerrados y ese motor que se apagó lejos. En el medio, queda la pregunta de siempre en el oeste: cómo se vuelve a casa cuando la noche se pone en contra.
