La búsqueda en las aguas del Paraná, en Ituzaingó, alcanzó su desenlace trágico este mediodía. Los cuerpos de Facundo Herrera, de 23 años, y Sebastián Vargas, de 35, oriundos de Comodoro Rivadavia, Chubut, fueron encontrados sin vida en el preciso lugar donde habían desaparecido, un golpe fuerte para una comunidad que sigue procesando la tristeza.
El operativo, reactivado por la Prefectura Naval a primera hora del día, condujo a los jóvenes hacia la superficie en la peligrosa zona conocida como «La Florida», en el barrio San Jorge, un lugar que ya había capturado otros tragos amargos de la indiferencia hacia sus aguas traicioneras.
- Facundo Herrera y Sebastián Vargas fueron hallados sin vida en el Paraná.
- Se encontraban en el área no habilitada para bañistas.
- Ambos desaparecieron durante una calurosa tarde de verano.
- El lugar es conocido por sus corrientes impredecibles, a pesar de las advertencias.
- Este incidente se suma a una semana trágica en Ituzaingó.
- El personal de seguridad y judicial trabaja en la identificación de los cuerpos.
El hallazgo desgarrador fue realizado por buzos tácticos, quienes, en un acto heroico y doloroso, descendieron a las profundidades del río. «La Florida» no es simplemente un nombre pintoresco; es un recordatorio constante de la fuerza de la naturaleza y de la imprudencia humana, un lugar que, a pesar de su señalización clara prohibiendo el ingreso al agua, sigue atrayendo tanto a turistas como a locales. La tragedia, lamentablemente, ya no es nueva en esta escena.
La tarde que dio inicio a esta tristeza fue una de esas típicas cálidas, donde la tentación de refrescarse en el agua se vuelve irrefrenable. Facundo y Sebastián, en un momento de desconexión y placer, entraron al Paraná, sólo para ser rápidamente devorados por su furia, ante la impotente mirada de los testigos. Este suceso trágico se suma a la ola de desdicha que ha sacudido a Ituzaingó, que ya había lamentado el fallecimiento de un bañista de 29 años la semana pasada.
Mientras tanto, en el lugar del hallazgo, personal de las fuerzas de seguridad y judiciales realiza las tareas pertinentes, en medio de un clima de solemnidad. La identificación y el traslado de los cuerpos son pasos obligatorios en un proceso que se siente interminable para las familias de las víctimas. Ituzaingó, en este preciso segundo, siente con fuerza el poder del río que, aunque parece calmo, lleva consigo historias que a veces terminan en tragedia.
Fuente y fotos: gentileza Ituzaingó Noticias, Darío Miño
