En San Alberto, Ituzaingó, el ritmo del barrio volvió a acomodarse en las últimas horas después de un allanamiento que terminó con la detención de un hombre al que todos conocían como “Charly”. La investigación apuntaba a un punto de venta de droga señalado una y otra vez por los vecinos, cansados de los disturbios en la cuadra y de ver el movimiento a deshora en una calle de casas bajas.
- Detuvieron a “Charly”, identificado por las iniciales D.C., por presunta venta de drogas en San Alberto.
- El operativo estuvo a cargo de la Delegación de Investigaciones de Drogas Ilícitas de Morón.
- El punto de venta funcionaba en Comandante Peredo, entre Almagro y General Martín Rodríguez.
- Secuestraron más de 40 dosis de cocaína, una balanza de precisión, dinero y celulares.
- La UFI N.º 9 de Morón avaló las tareas de inteligencia y el Juzgado de Garantías N.º 1 ordenó el allanamiento.
El caso empezó a moverse por abajo, como suele ocurrir en el Oeste del Conurbano: llamados anónimos, charlas de vereda y una sospecha que fue tomando cuerpo. En la cuadra de Comandante Peredo, entre Almagro y General Martín Rodríguez, los vecinos describían el lugar como un foco de narcomenudeo. No era sólo la venta: también los delitos menores y los ruidos que quebraban la calma de la tarde a la madrugada.
Con ese mapa barrial, la Delegación de Investigaciones de Drogas Ilícitas de Morón abrió una causa y salió a la calle. Hubo seguimientos discretos, fotos, filmaciones y registro de “pasamanos” para sostener, paso a paso, lo que muchos ya intuían. Esa carpeta de pruebas llegó a la UFI N.º 9 de Morón, especializada en narcotráfico, que convalidó las actuaciones y empujó la solicitud de allanamiento.
El allanamiento
Con la autorización del Juzgado de Garantías N.º 1, y apoyo de la Jefatura Departamental de Seguridad de Ituzaingó, el procedimiento se hizo sin estridencias, a primera hora. Adentro, los efectivos detuvieron al sospechoso —D.C., alias “Charly”— y secuestraron más de 40 dosis de cocaína ya fraccionadas y listas para la venta, además de envoltorios con sustancia compacta, una balanza de precisión, dinero en efectivo y varios teléfonos celulares.
La postal final fue la de siempre en estos casos: peritos, bolsas numeradas y una puerta que vuelve a cerrarse, esta vez con otra clase de silencio. El detenido quedó a disposición de la Justicia, mientras la fiscalía sigue el hilo de la investigación para establecer el alcance de la actividad y eventuales vínculos.
Un barrio que reclama calma
San Alberto, uno de los barrios más populosos de Ituzaingó, sabe de organización vecinal y también de paciencia. Las denuncias que encendieron esta causa surgieron de esa obstinación cotidiana por recuperar la calle. “Volver a la normalidad” suena a frase hecha, pero en esta cuadra significa algo concreto: que la noche sea noche y que las puertas se abran sin mirar dos veces. En lo inmediato, eso es lo que cambió.
