Puedo ofrecerte un texto con rasgos periodísticos similares: directo, sensible y observador, en español rioplatense. A continuación, la crónica solicitada.
En la esquina de Pérez Quintana y Peredo, el fuego subió primero por las paredes y después por la sangre del barrio. Una vivienda de planta alta quedó arrasada. Hubo heridos, pérdidas totales y un operativo atravesado por la tensión. Una mujer, acorralada por el humo y el calor, se tiró desde el primer piso: terminó con una fractura expuesta en una pierna y fue trasladada de urgencia, antes de que llegaran las autobombas. Al menos otra persona sufrió quemaduras leves.
- Cuatro dotaciones de Bomberos trabajaron en el lugar: dos del Destacamento Centro y dos del Cuartel Central.
- La vivienda, ubicada en planta alta, quedó con pérdidas materiales totales.
- Una mujer se arrojó desde el primer piso; fue hospitalizada por una fractura expuesta.
- El barrio estaba sin luz y se registraron agresiones e intentos de agresión al primer móvil que arribó.
- Se lanzó una campaña solidaria: donaciones en el SUM Esperanza (Aguaribay 2173) con talles y calzados específicos.
El siniestro y los heridos
El incendio se desató en una propiedad de planta alta sobre la intersección de Pérez Quintana y Peredo. La respuesta fue inmediata: cuatro dotaciones —dos del Destacamento Centro y dos del Cuartel Central— avanzaron para atacar las llamas que ya se habían comido buena parte de la estructura. En el apuro y el encierro, una mujer, según contaron varios testigos, eligió saltar al vacío para escapar del fuego. La caída le provocó una fractura expuesta en una de sus piernas. Una ambulancia la levantó del asfalto antes de que ingresaran las autobombas a la cuadra. Otra persona fue atendida por quemaduras leves.
Las pérdidas materiales fueron totales. Lo que el fuego no desfiguró, lo remató el agua y el humo. Entre restos chamuscados y vidrios que crujían bajo las botas, los bomberos fueron enfriando puntos calientes hasta dominar el foco.
Tensión en el operativo
El barrio estaba a oscuras. Sin luz, la noche se hace más larga y el enojo circula rápido. Mientras algunos vecinos se pasaban baldes de mano en mano para amainar las llamas, el clima se cargó. Según relataron fuentes del operativo y testigos, la primera dotación que llegó fue agredida y hubo intentos de golpear a integrantes de los servicios de emergencia. “Hubo tensión”, coinciden, como quien resume una mezcla de miedo e impotencia. El corte de energía no ayudó: sin luminarias y con sirenas de fondo, cualquier chispa se convierte en discusión.
Aun así, el trabajo siguió. Con apoyo de las otras unidades, se aseguró el perímetro y se despejó la zona para que pudieran circular ambulancias y móviles policiales. Los vecinos que colaboraban con baldes se corrieron unos metros, y el agua de las líneas empezó a ganar la pulseada.
Pedido de ayuda urgente
Con la casa perdida y lo básico hecho cenizas, se activó una colecta para asistir a quienes la habitaban: Alejandra, Thiago y Herman. Necesitan con urgencia ropa, calzado, ropa de cama y utensilios de cocina. Las donaciones se reciben en el SUM Esperanza, en Aguaribay 2173. Solicitan ropa de mujer (talle 5/6, calzado 42) y de hombre (talles 5/6 y 2/3, calzados 44 y 40). Cada bolsa suma: lo inmediato es abrigar, dar de comer y recomponer, aunque sea de a poco, una rutina que el fuego dejó en pausa.
