En una lluviosa tarde de domingo, el Estadio Jorge Luis Hirschi se convirtió en un hervidero de emociones. Con un público expectante y la promesa de un buen espectáculo, Estudiantes de La Plata se lanzó a la cancha con una energía renovada, sabiendo que la victoria estaba al alcance de la mano. Los primeros compases del encuentro empezaron con un Estudiantes que, desde el minuto 8, empezó a marcar las diferencias en el territorio rival. Fue Santiago Ascacibar quien, con una admirable visión de juego, impulsó el ataque por la derecha y habilitó a Gayoso, quien no dudó en convertir el primer gol.
Pasaron apenas cinco minutos y, en un giro rápido de los acontecimientos, llegó el segundo. Alexis Castro, atento como un gavilán, capturó un rebote tras un centro al área pequeña, y con un remate rasante, logró clavar la pelota en el fondo de la red. La afición estalló en júbilo, reconociendo que el equipo había encontrado ese camino hacia la efectividad que tanto anhelaba.
Sin dar respiro al rival, a los 18 minutos, la presión se transformó en un tercer gol. En un contraataque letal, Facundo Farías, el joven atacante santafesino, recibió la asistencia perfecta y dejó su huella al convertir su primer tanto con la camiseta del Pincha. La tribuna vibró como pocas veces, un eco de esperanza y euforia que resonó en todo La Plata.
