Sobre el cierre del año, en el predio Lionel Messi de Ezeiza, el fútbol inclusivo del Club Atlético Ituzaingó escribió una página propia: en su debut absoluto en el torneo oficial de la AFA, el equipo dirigido por Leandro Aguirre fue subcampeón. La final fue intensa, de esas que se juegan con el corazón: Lanús pegó en el momento justo y ganó 1 a 0. La foto es la de siempre —un abrazo colectivo, una mirada al cielo—, pero el significado pesa distinto cuando el camino es tan nuevo como exigente.
- CAI Inclusivo se consagró subcampeón en su primera participación en el torneo oficial de AFA.
- Perdió la final 1-0 contra Lanús en el predio Lionel Messi de Ezeiza.
- Antes, había vencido a Flandria y terminó primero en la Zona B.
- El formato del torneo evalúa niveles de discapacidad y garantiza minutos para todos.
- El equipo entrena en el polideportivo La Torcaza y reúne jugadores de 18 a 55 años.
- El plantel entra en receso y vuelve a trabajar en febrero.
Camino al subcampeonato
Para llegar al partido definitorio, Ituzaingó hizo un recorrido sólido. Venció a Flandria y se quedó con la cima de la Zona B, un primer lugar que abrió la puerta de las instancias finales. No fue casualidad: hubo entrenamiento, rotación inteligente y un ánimo de grupo que suele distinguir a los equipos que aprenden a la par que compiten. El resultado final, aun con la espina de la derrota, deja una certeza: el CAI ya se ganó un lugar en la conversación grande del fútbol inclusivo.
Un formato que iguala
El torneo de AFA tiene un diseño que apunta a equilibrar y a incluir, con reglas claras desde el arranque. Al inicio de la temporada se evalúan los niveles de discapacidad de cada jugador para armar categorías parejas. Hay una norma que ordena todo lo demás: todos los futbolistas deben tener tiempo en cancha. También hay detalles que abren el juego, como la posibilidad de ejecutar los laterales con la mano o con el pie, y la costumbre de rotar posiciones para que cada uno pueda leer el juego desde distintos ángulos. Se compite, sí, pero con un sentido pedagógico que atraviesa cada fecha.
Quiénes son y cómo juegan
El equipo está formado por jugadores que vienen de las escuelas deportivas municipales, una cantera que ya es parte del tejido social de Ituzaingó. Los partidos se disputan en canchas de nueve contra nueve, en dos tiempos de veinte minutos. La base de operaciones es conocida: el polideportivo La Torcaza, donde el plantel entrena con continuidad. Entre los 18 y los 55 años, los futbolistas encuentran ahí un lugar de crecimiento deportivo, contención y disfrute, tres palabras que, en estas canchas, suelen ir juntas.
La nómina completa: Brian Jiménez, Matías Neira, Jonathan Fleita, Damián Pavón, Jonathan Pavón, Alejandro Prandony, Martín Rubino, Gonzalo Furman, Luis Castaña, Ezequiel Villanueva, Cristian Báez, Javier Gorosito, Fabián Ponce, Tomás Guerrero y Lucas Neira. Nombres propios que, desde ahora, cargan con una experiencia que no se olvida.
Lo que viene
Con el cierre de temporada, llega un descanso merecido. En febrero volverán los entrenamientos, las evaluaciones de rigor y la planificación del próximo campeonato. El objetivo no cambia: competir para seguir aprendiendo, divertirse para sostener el vínculo y, sobre todo, fortalecer la inclusión. Porque más allá del marcador, el torneo dejó una enseñanza concreta: cuando las reglas invitan a participar, el fútbol vuelve a ser eso que prometió desde el principio, un juego donde todos tienen lugar.
