En la tarde del lunes 29 de diciembre, la ciudad de Ituzaingó, en la provincia de Corrientes, enfrentó una situación crítica tras las intensas lluvias que azotaron la región en los últimos días. La Secretaría de Acción Social local informó acerca de las familias afectadas, y el hecho de que 18 personas debieron ser evacuadas, mientras que otras 8 optaron por autoevacuarse, poniendo a prueba la resiliencia de toda una comunidad.
- 18 personas evacuadas y 8 familias autoevacuadas.
- Asistencia del municipio mediante entrega de alimentos y productos de primera necesidad.
- Donaciones de camas, colchones y ropa ya entregadas a los damnificados.
- Trabajo conjunto con la Secretaría de Obras Públicas para limpiar desagües y patios.
La respuesta del municipio fue rápida y contundente. Se dispuso la entrega de mercaderías, medicamentos, productos de limpieza, clavos, repelentes, colchones y frazadas, ayudando a mitigar el impacto de la tormenta en los hogares más vulnerables. Cada caja, cada colchón distribuido, se convertía en un gesto de esperanza en medio de la incertidumbre.
Las donaciones no solo abarcaron elementos esenciales, sino que la solidaridad de los vecinos se hizo sentir a pleno. Camas y ropa fueron recolectadas y ya habían llegado a manos de quienes perdieron un poco más que solo su comodidad, en un momento donde el agua, a veces, arrastra sueños y certezas.
Como parte del esfuerzo municipal, la Secretaría de Obras Públicas actuó de manera coordinada para llevar adelante tareas de desagote de patios y limpieza de alcantarillas, un trabajo que, aunque no siempre es visible, resulta esencial para evitar que la situación se repita. La lluvia puede ser dura, pero la comunidad, cuando se une, demuestra ser aún más poderosa.
Las imágenes que se han difundido reflejan tanto la adversidad como la solidaridad de un pueblo que se niega a rendirse. La situación es, sin lugar a dudas, complicada, pero en la adversidad, Ituzaingó encuentra la oportunidad para demostrar su fortaleza y su espíritu de lucha. Y así, en cada gesto de ayuda y cada sonrisa compartida, resuena la voz de una ciudad que sigue adelante, empapada pero firme, contra la corriente.
