Ituzaingó se sacudió ante una violenta entradera en la que un grupo de delincuentes no dejó ni el más mínimo resquicio de tranquilidad a sus víctimas, quienes estaban en el silencio de la noche, al amparo de la comodidad del hogar. En un suceso que parece sacado de una película de acción, cinco sujetos, dos de ellos menores de edad, fueron detenidos tras una feroz irrupción en una vivienda de calle Nahuel Huapi al 100.
La premisa de este hecho criminal es sencilla, pero inquietante: durante las primeras horas de la madrugada, los malvivientes se colaron en un hogar al romper una ventana con un criquet. De acuerdo a lo que pudo reconstruir la policía, la situación tomó un giro violento cuando, armados con cuchillos, comenzaron a amenazar y golpear a quienes dormían desprevenidos.
- Los detenidos son cinco, de los cuales dos son menores de 16 y 17 años.
- El hecho se produjo en Ituzaingó, una zona que ya ha registrado episodios similares.
- El ataque fue presenciado por un vecino que alertó de inmediato al 911.
- La banda contaba con al menos ocho integrantes, aunque solo tres lograron escapar.
- Las víctimas reportaron la sustracción de más de un millón de pesos en efectivo.
Lo que comenzó como una tranquila noche familiar se volvió un capítulo aterrador. La perspicacia de un vecino, que observó el movimiento sospechoso, resultó crucial. Con la inmediatez de una decisión bien tomada, se comunicó con el 911 y, minutos después, móviles policiales llegaron al lugar, causando la dispersión de los delincuentes, quienes, como sombras, fueron en distintas direcciones en un intento desesperado de escapar.
El rostro de la delincuencia: quienes fueron detenidos
La policía pudo apresar a Fernando Ernesto Alderete (24), Daniel Mauro Guevara (21) y Nahuel Julián Lino (20). Tres hombres con antecedentes penales que ya han tenido roces previos con la justicia, ahora enfrentan un nuevo capítulo en su historia. El juez de Garantías, Gustavo Robles, formalizó su detención tras las indagaciones pertinentes.
En el caso de los menores, la fiscalía se movió rápidamente: al M.M. de 16 años y A.H. de 17 se les solicitó la prisión preventiva, medida que fue convalidada por la jueza Marianela Tschifelly. Una decisión que, aunque en el marco de la ley, plantea serias preguntas sobre la juventud y el horizonte para quienes eligen el camino del delito.
Las víctimas, aún aturdidas, lograron contar a las autoridades lo que les había sido robado. Más de un millón de pesos en efectivo estaba entre los objetos sustraídos, lo que hace suponer que los que lograron evadir la justicia no son solo números, sino rostros que siguen en libertad, acechando tal vez en las sombras de una noche que, para muchos, debería ser de paz.
