Una investigación realizada por la Fiscalía Especializada en Ciberfraudes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, bajo la dirección del fiscal Miguel Ángel Kessler, reveló un laboratorio clandestino de clonación de tarjetas de crédito y débito en un hogar de Ituzaingó. El hallazgo, como un rayo en un cielo despejado, dejó atónitos a los vecinos y puso en alarma a las autoridades locales.
Fuentes consultadas por Primer Plano Online confirmaron que en el lugar se hallaron más de 100 tarjetas plásticas, algunas en blanco, otras parcialmente impresas y otras con datos de personas ajenas al domicilio allanado. Además, se incautaron equipos tecnológicos y herramientas precisas, junto a máquinas de copiado y transferencia de datos magnéticos.
Puntos clave
- Un laboratorio de clonación de tarjetas fue descubierto en Ituzaingó.
- Más de 100 tarjetas, algunas con datos de terceros, fueron halladas en el allanamiento.
- El origen de la investigación fue la denuncia de un hombre por consumos no autorizados.
- Los imputados usaban datos robados para operar como falsos agentes de viajes.
- El principal sospechoso está imputado, pero permanece en libertad.
Los orígenes de esta trama delictiva se remontan a la denuncia de un hombre que, tras descubrir consumos no autorizados con su tarjeta de crédito, se vio obligado a actuar. Un pasaje aéreo a Brasil, adquirido a través de la plataforma ALMUNDO con sus datos, resultó ser la llave para abrir la puerta de las pesquisas. La Fiscalía logró rastrear la aerolínea que emitió el vuelo, los datos utilizados en el pago y la identidad del pasajero que lo abordó, quien fue convocado para proporcionar más información.
Un viaje a Brasil, clave para detectar la maniobra
Al interrogar al pasajero, surgió un dato inquietante: el boleto lo había comprado a través de un individuo que contactó por WhatsApp, quien se presentaba como un «agente de viajes» ofreciendo tarifas irresistibles. Este hallazgo abrió un nuevo frente, llevando a la Fiscalía a convocar a otras siete personas que también habían caído en la trampa de este “agente”.

Con cada nueva pieza del rompecabezas, la dirección de la investigación se iba afinando. El modus operandi del imputado era simple y astuto: contactaba a las víctimas, ofrecía servicios a precios bajos y financiaba sus propias estafas utilizando tarjetas clonadas. Una jugada de ajedrez en el tablero del cibercrimen que, por el momento, parece no haber dejado huellas que den con todos los cómplices.
La Fiscalía, armada con los elementos secuestrados, continuará su camino, tratando de localizar a otras posibles víctimas y colaboradores del principal imputado, quien, hasta el momento, se encuentra en libertad, un velo de incertidumbre que todavía cubre las intenciones y los movimientos en este laberinto delictivo.
