En Ituzaingó, oeste del conurbano, los pibes de las técnicas decidieron no mirar para otro lado. En los últimos días, a través de sus redes, la Unión de Estudiantes Secundarios Ituzaingó (UESI) difundió un comunicado urgente: alertan por la situación de las escuelas secundarias técnicas, acá y en todo el país, a las puertas del debate del Presupuesto 2026 en el Congreso. Lo dicen sin vueltas: si avanza el proyecto, las técnicas dejarían de recibir financiamiento del Estado nacional. Y eso, advierten, puede quebrar una modalidad que fue escalera social y músculo industrial durante décadas.
Puntos clave
- Estudiantes de Ituzaingó alertan por el Presupuesto 2026 que se discutirá en el Congreso.
- Según la UESI, el proyecto prevé quitar el financiamiento nacional a las escuelas técnicas.
- Denuncian un deterioro ya visible: baños en mal estado, falta de insumos y salarios que pierden con la inflación.
- En el distrito funcionan dos escuelas técnicas públicas, orgullo de la zona oeste.
- La UESI lanzó una junta de firmas online para sumar apoyo de toda la comunidad.
Un reclamo que nace en el barrio
El mensaje de la UESI salió como suelen salir estas cosas hoy: un posteo, una placa, un video corto que se comparte de celular en celular. Pero atrás hay asambleas, talleres que necesitan materiales y cursos que no pueden esperar. “No vamos a permitir que las desfinancien”, sintetizan. En Ituzaingó funcionan dos técnicas públicas que, generación tras generación, formaron técnicos, maestras mayores de obras, especialistas en electricidad, mecánica, informática. Nombres que remiten a talleres con olor a aceite, a bancos de trabajo y a profes que enseñan con paciencia de torno.
Qué se discute en el Congreso
El eje del conflicto es el Presupuesto 2026. De acuerdo con la denuncia estudiantil, el proyecto contempla que las escuelas técnicas dejen de recibir financiamiento del Estado nacional. Si eso prospera, la estructura que sostiene prácticas, insumos, equipamiento y actualización tecnológica quedaría a la intemperie. Un taller sin consumibles es un taller mudo: el torno no gira, la placa no se suelda, la práctica se vuelve teoría cansada.
La crisis ya se ve en los talleres
Más allá de lo que se vote, la educación técnica ya transita una crisis. En el paisaje cotidiano aparecen señales que se vuelven costumbre —y no deberían—: baños que no dan abasto, insumos básicos que faltan, y sueldos docentes que corren detrás de la inflación y no la alcanzan. Muchos materiales llegan por la solidaridad: familias que aportan lo que pueden, profes que estiran presupuestos, estudiantes que se organizan para hacer vaquitas. Nadie se jacta; se resuelve como se puede para que la clase no se caiga.
Libertad y oportunidades, en disputa
El comunicado de la UESI se detiene en una palabra que cruza toda discusión pública: libertad. Sostienen que cuando se recorta a la Escuela Técnica Pública no se amplía la libertad, se achican los recursos y con ellos las oportunidades. La técnica no es solo un título colgado en la pared: es la puerta a un trabajo mejor, a un oficio con futuro, a la dignidad de saber hacer. Por eso elevan el tono y califican el proyecto como “inhumano, hambreador y cruel”, atribuible —dicen— al gobierno de Javier Milei. Es su posición, con nombre y apellido, puesta en la mesa del debate.
Firmas, redes y calle
Ante este escenario, la convocatoria es abierta. La UESI puso a circular un formulario digital para juntar firmas y mostrar, con números, el respaldo del barrio a sus escuelas técnicas y a las de todo el país. Piden algo sencillo: que la comunidad acompañe, que el reclamo se haga visible en las redes y, cuando toque, también en la calle. Si querés sumarte, podés entrar al enlace que difundieron en sus plataformas y completar el formulario en pocos pasos.
Defender la educación técnica es defender el futuro inmediato: el de quienes hoy aprenden a medir, programar, soldar, diseñar. En la zona oeste lo saben bien. Porque en los talleres, como en la vida, no se aprende con las manos vacías.
