Tragedia en Ituzaingó: hallan los cuerpos de dos jóvenes en el Paraná
La jornada del domingo 28 comenzó con un silencio inquietante en Ituzaingó, Corrientes. Bajo un cielo plomizo, los buzos tácticos de la Prefectura Naval Argentina hicieron oficial lo que nadie quería escuchar: los cuerpos sin vida de dos jóvenes desaparecidos desde la tarde del sábado en el río Paraná habían sido encontrados. La noticia resonó en la comunidad, trayendo consigo un aire de luto y reflexión.
- Las víctimas eran Facundo Herrera, de 23 años, y Sebastián Vargas, de 35.
- Ambos eran oriundos de Comodoro Rivadavia, Chubut.
- Los cuerpos fueron localizados en “La Florida”, un sector prohibido para el baño.
- La búsqueda se reanudó en la mañana, después de una noche sin resultados positivos.
- Las autoridades advierten sobre los peligros del río en zonas no habilitadas.
Los jóvenes habían sido vistos por última vez en una zona conocida como “La Florida”, en el barrio San Jorge, un área marcada por su belleza escénica, pero también por sus peligros ocultos. A pesar de que el agua puede parecer calma, las corrientes irregulares y los pozos profundos son trampas mortales para los desprevenidos. Es un recordatorio, quizás cruel, de que la naturaleza, en su esplendor, también puede ser implacable.
El operativo de búsqueda había empezado con el amanecer, luego de una larga noche de intensa búsqueda cuyo éxito había sido esquivo. Finalmente, en una zona de alta peligrosidad, los buzos lograron dar con los cuerpos, sellando así una historia trágica que marca la vida de toda una comunidad.
Esta tragedia vuelve a poner en el centro del debate los riesgos de ingresar a sectores no habilitados para la recreación. Los carteles que prohíben el baño son claros, pero la tentación de disfrutar del agua en días calurosos a menudo nubla el juicio. “Es fundamental respetar las señales y recomendaciones”, advierten expertos que, con conocimiento de causa, intentan evitar que se repitan situaciones como esta.
La voz de la comunidad se eleva en un lamento colectivo, recordando que detrás de cada tragedia hay historias humanas, sueños truncos y familias devastadas. Mientras sicólogos y trabajadores sociales se preparan para brindar apoyo a los deudos, el río Paraná, que trae consigo recuerdos de alegrías y tragedias, sigue fluyendo, ajeno a las vidas que se cruzan en sus aguas.
