Ituzaingó se prepara para inaugurar el año a cielo abierto. En la primera madrugada del brindis, cuando la ciudad baja un cambio y el eco de los fuegos artificiales empieza a disiparse, la calle Caxaraville —entre El Tordo y Niceto Vega— se convertirá en escenario. A las 00:45, Constructores de Fuego encenderá “Cienfuegos”, su ritual público de cada fin de año que este verano cumple 15 temporadas de andar colectivo.
- Función: en la madrugada de Año Nuevo, a las 00:45, en Caxaraville entre El Tordo y Niceto Vega (Ituzaingó).
- Espectáculo: “Cienfuegos”, performance de fuego, música, acrobacia y visuales.
- Motivo: 15 años del encuentro anual de Constructores de Fuego.
- Colectivo: más de 70 intervenciones desde 2010, en calles, plazas y festivales.
- Reconocimientos: beca del Fondo Nacional de las Artes (2014) y de CRIA –Testeos Performativos– (2020).
- Trayectoria: Fogata de San Juan (Distrito de las Artes/Museo Quinquela Martín), Bienal Sur 2021, Fundación de Epecuén y Bienal Internacional de Arte de Río Negro.
Un rito encendido en el oeste
La propuesta es sencilla y, a la vez, precisada al detalle: artistas que diseñan y construyen obras efímeras para intervenir el espacio público y completarlas, como antaño, con la acción del fuego. La calle, por un rato, deja de ser tránsito y se vuelve reunión; la chispa organiza la mirada y abre un tiempo compartido, ese que el cambio de año vuelve más permeable.
Constructores de Fuego viene trabajando esa idea desde 2010. Lo suyo no es solo pirotecnia o destreza: cada montaje es un ejercicio performático que cruza artes visuales, música en vivo, acrobacia y una dramaturgia que dialoga con símbolos antiguos. El fuego como herramienta de transformación, pero también como relato comunitario. La referencia no es casual: de las fiestas de solsticio al presente rioplatense, hay un hilo que se vuelve a tensar en cada función.
Quince años, un mismo pulso
El grupo lo resume así en sus comunicaciones: son quince años de un encuentro que, al filo de un calendario y otro, convoca a celebrar la luz en comunidad. Para esta edición prometen un cierre con música, acrobacias, visuales de “luz líquida” y mucho trabajo compartido. No es un eslogan: el repertorio de intervenciones —más de setenta, según su propia cuenta— muestra una constancia que los llevó por calles de municipios, patios de instituciones y eventos organizados por ONGs.
En ese camino cosecharon apoyos: la beca del Fondo Nacional de las Artes en 2014 y, en 2020, la de Testeos Performativos de Creando Redes Independientes y Artísticas (CRIA). También dejaron su marca en escenarios de peso: las obras centrales de la Fogata de San Juan —convocados por el Distrito de las Artes y el Museo Quinquela Martín, tradición porteña que aggiorna la quema ritual al lenguaje de la ciudad—, la Bienal Sur 2021, los festejos por la Fundación de Epecuén y la primera Bienal Internacional de Arte de Río Negro.
La cita y el mapa
Esta vez, el punto de encuentro es Ituzaingó. “Cienfuegos” volverá a encenderse en Caxaraville, entre El Tordo y Niceto Vega, a las 00:45 de la madrugada posterior al brindis. Será la primera postal de 2026 en el oeste: vecines, artistas y una llama que, por unos minutos, organiza el comienzo y lo vuelve más humano. Después, cada cual seguirá su ruta. Pero algo de ese calor, como pasa en las buenas crónicas y en las buenas fiestas, se queda un rato más.
