Después de meses de intensa investigación, la justicia logró desenmascarar a una temible banda delictiva, acusada de llevar a cabo un grave asalto a mano armada en una fábrica de zapatillas ubicada en Ituzaingó. En plena luz del día, unos delincuentes ingresaron empuñando armas y redujeron al dueño y a su hija en un acto que, más allá de la violencia, dejó una profunda huella en la comunidad.
Según la información recabada por Primer Plano Online a través de fuentes con acceso al expediente, un hecho resultó clave en la investigación: la identificación de la patente de un vehículo involucrado en el atraco, gracias a las cámaras de seguridad.
El automóvil en cuestión, un VW Bora gris de modelo antiguo, había sido encontrado abandonado en la vía pública, específicamente en la avenida Roca al 7500 en Moreno. Dicha unidad estaba a nombre de un individuo identificado como Diego Armando Montenegro (30), quien ha sido imputado como «campana», es decir, como cómplice del robo. Su historia con la justicia es larga, ya que actualmente se encuentra detenido desde agosto, debido a un currículum delictivo que lo precede.

La Fiscalía Descentralizada N° 2 de Ituzaingó, bajo la dirección de la fiscal María Alejandra Bonini, y con la colaboración del ayudante fiscal Fernando Golia Arduengo, no tardó en reunir más pruebas que permitieran avanzar en la identificación de otros implicados en el violento asalto. En este proceso, contribuyó el comisario Martín Zoloa, titular de la comisaría 3° de Las Cabañas, junto al subcomisario Maximiliano Valdez, responsable de Calle en la misma dependencia.
Un robo a cara descubierta y documentado
El asalto a la fábrica situada en la avenida Martín Fierro al 4900 de Parque Leloir dejó un botín estimado en dos millones y medio de pesos, además de celulares y otros objetos de valor. La escena, que quedó grabada, mostró a los delincuentes actuando a cara descubierta, lo que facilitó su identificación por parte de los investigadores.
No obstante, el cruce de datos, el rastreo de antenas y la información proporcionada por compañías de telefonía celular resultaron ser pruebas fundamentales para localizar a otro de los acusados, conocido como Andrés Savarezez. Su teléfono, el día del asalto, siguió la misma ruta que el del «campana» Montenegro.
Una vez apresado en un domicilio de Malvinas Argentinas, el reconocimiento de las víctimas fue contundente: ambas señalaron a Savarezez como uno de los autores. Además, se suma el detalle de que tiene antecedentes penales. Otros datos valiosos fueron obtenidos al comparar los registros biométricos de las imágenes del robo con la base de datos de la compañía de telefonía, gracias a un equipo de expertos de la Policía Federal Argentina.
Un tercer implicado en el robo aún no ha sido identificado y sigue prófugo. Las autoridades consideran que los elementos incautados a Savarezez podrían ser cruciales para avanzar en la investigación. Asimismo, se indaga en la posible participación de la banda en otros delitos. La causa ha sido caratulada como robo agravado por el uso de arma de fuego, aunque la capacidad de disparo de la misma no se puede tener por acreditada.
