En las primeras horas de la mañana del pasado domingo, un episodio de violencia tuvo lugar sobre la ruta nacional 12, a escasa distancia del ingreso a la ciudad correntina de Ituzaingó. La tranquilidad de un fin de semana que se disipaba se transformó en una escena caótica, cuando un grupo de jóvenes que salía de un boliche de la zona desató una pelea generalizada que puso en peligro a quienes transitaban por el lugar.
El enfrentamiento se produjo a unos 300 metros del acceso a la ciudad, puntualmente en las cercanías del boliche Hope, un lugar conocido por atraer a la juventud local. Lo que debía ser un simple regreso a casa se convirtió en una situación de suma urgencia, donde la seguridad de los automovilistas quedó comprometida. La contienda, que pareció no tener fin durante varios minutos, se desarrolló en plena ruta, como un espectáculo grotesco que perturbó la paz del amanecer.
- El altercado involucró a decenas de jóvenes, quienes se enfrentaron sin el resguardo de la policía.
- Los automovilistas tuvieron que frenar abruptamente para evitar atropellos.
- La ausencia de controles municipales elevó la tensión en el área.
- La comunidad de Ituzaingó exigió respuestas urgentes a las autoridades locales sobre seguridad.
- El gobernador de Corrientes estaba presente en la localidad justo antes del incidente, participando de los carnavales.
Testigos oculares relataron cómo la violencia se desbordó, dejando a quienes transitaban por la ruta en un estado de alerta constante. Los vehículos, en un intento por evitar la colisión con esos jóvenes, debieron realizar maniobras evasivas en un contexto de escasa visibilidad, una combinación peligrosa que pudo haber resultado en desgracias mayores. La preocupación de los vecinos se hizo palpable al notar que la fuerza de seguridad brilló por su ausencia en un momento crítico, algo que muchos afirmaron no ser una novedad.
Este tipo de incidentes no son una rareza en el sector, y la comunidad no dudó en reclamar un plan serio de seguridad a las autoridades provinciales y municipales. La exigencia, enardecida por la frustración, se volvió un eco entre los habitantes de Ituzaingó, quienes ven cómo la violencia se convierte en un fenómeno cotidianamente presente. Sumar presión a los responsables de velar por la seguridad fue la respuesta inmediata, más aún cuando minutos antes del disturbio, el gobernador de la provincia participaba de los festejos del carnaval, dejando al pueblo con la sensación de abandono en medio de la tumultuosa realidad.
Fuente: Corrientes Hoy
