En el corazón de Ituzaingó, donde la tranquilidad de un barrio se ve interrumpida por la sombra del delito, la Policía de la Provincia de Buenos Aires llevó a cabo una operación que no solo se tradujo en la recuperación de una campera muy especial, sino que también permitió la captura de un líder del crimen organizado. Franco Colapinto, el joven piloto de Fórmula 1, había regalado esa campera a una persona que se convertiría en víctima de un robo que despojó su hogar de pertenencias valiosas.
Puntos clave:
- Recuperación de la campera de Franco Colapinto tras un robo en Ituzaingó.
- Carga policial identifica a los sospechosos a través de cámaras de seguridad.
- Detención de Ascencio Espinoza J. S., líder de una banda de «escruches».
- Recuperación de más objetos robados en operativos posteriores.
- La causa se caratuló como Robo Agravado por Escruche.
Todo comenzó cuando el propietario de la vivienda regresó a su refugio solo para encontrarse con las aberturas forzadas y un sinfín de objetos extraídos de su vida cotidiana. Alarmado, revisó las cámaras de seguridad y pronto el Grupo Táctico Operativo (G.T.O.) logró identificar a tres hombres y una mujer que se escabullían en un Citroën C4 gris.
La persecución se desencadenó rápidamente, y el vehículo fue captado por lectores de patentes en Monte Chingolo, Lanús. Allí, los efectivos detuvieron a Ascencio Espinoza J. S., un chileno de 30 años, recuperando no solo el auto con motor y chasis suprimidos, sino también un arsenal de herramientas y objetos robados, poniendo en jaque a una banda que se especializaba en el «escruche», un método sutil pero devastador que deja a las víctimas en estado de vulnerabilidad.
Algunos de los artículos robados junto a la campera de Colapinto (Foto: Policía BA).
A partir del gigante paso que dio la policía, se descubrió la ubicación de Espinoza gracias a los datos de su celular, un detalle que encierra la ciencia del seguimiento digital hoy día. Pero el operativo no se detuvo allí; los agentes lograron identificar a una mujer implicada en el robo. Con orden de allanamiento en mano, irrumpieron en Villa Palito, San Justo, arrestando a la sospechosa y recuperando más objetos que habían desaparecido, completando así una red que parecía estar destinada al fracaso.
Entre los objetos recuperados, se encontraba la campera que Colapinto había entregado a la víctima durante su etapa como piloto de Williams, un regalo que ahora encierra una historia trágica pero a su vez esperanzadora. Aquella prenda se transforma en un símbolo de lucha contra el delito y de la solidaridad que debe prevalecer en tiempos difíciles.
La campera de Franco Colapinto en su época de piloto Williams (Foto: Policía BA).
La causa, que fue caratulada como Robo Agravado por Escruche, está ahora bajo la lente de la UFI 2 de Ituzaingó, donde se espera que la justicia brinde respuestas a una comunidad que, más allá de la tragedia, anhela recuperar la paz.
