En la tarde del pasado 5 de enero, una vivienda en Ituzaingó se convirtió en el escenario de una violentísima entradera. Tres delincuentes, armados hasta los dientes, tomaron por asalto la casa de la calle General Laguna al 900, dejando a residentes y testigos con el corazón en la boca. La historia, que tuvo un desenlace dramático, se desató cuando un albañil que trabajaba en la vereda se encontró de frente con el horror: los asaltantes lo obligaron a ingresar a la propiedad
Una vez dentro, la brutalidad tomó el control. “Hoy no quiero matar a nadie”, amenazó uno de los asaltantes, mientras apuntaba con su arma a la dueña de casa. A partir de este oscuro momento, los delincuentes maniataron a la mujer y al albañil con cinta de embalar, dejándolos inmovilizados mientras revolvían cada rincón en busca de dinero y objetos de valor.
En su apuro, el grupo logró cargar mochilas con alrededor de 800 mil pesos, joyas y teléfonos. Sin embargo, el golpe se frustró cuando uno de los ladrones lanzó el alarmante aviso: “Nos vieron”. Este grito fue el impulso que condujo a la rápida respuesta policial.
Un llamado al 911 movilizó al Comando de Patrullas, que montó un operativo cerrojo en la zona. A la vuelta de la casa asaltada, sobre la calle Gelpi, la policía logró interceptar a dos de los delincuentes: J.L.I, de 43 años, y J.J.L., de 36, quienes intentaban escapar en una Volkswagen Suran roja, que registraba pedido de secuestro activo.
El tercer cómplice, E.M.A., de 37 años, no tuvo mejor suerte. Intentó escapar a pie hacia las vías del tren, pero fue capturado con el arma utilizada en el asalto: un pistola calibre 22 con silenciador. La requisa del auto y las mochilas reveló una alarmante colección de elementos que sugerían la operación de una banda profesional: una funda de chaleco antibalas con el escudo de la Policía Bonaerense, guantes, precintos y hasta una ballesta negra.
A pesar de que los policías recuperaron los relojes y teléfonos, el informe judicial destacó el fracaso en la recuperación del dinero en efectivo y las joyas de oro sustraídas, que parecen haberse esfumado entre las sombras de la noche. Los tres detenidos enfrentarán cargos por “Robo agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra”, mientras que la comunidad se pregunta qué tan segura es su propia vivienda al caer la tarde.


