En el corazón de Ituzaingó, la empresa Ascensores Condor enfrenta una crisis que amenaza con borrar más de 50 años de historia laboral. Tras la reciente revelación de su penosa situación por Primer Plano Online, los trabajadores, lejos de resignarse, han decidido levantarse y tomar la iniciativa. Con un mensaje claro y contundente, han iniciado un plan de lucha para no bajar los brazos, a pesar de la adversidad.
El escenario es desolador: acumulando ya cuatro meses sin cobrar, las promesas se han vuelto ecos vacíos, y la fábrica, ahora desprovista de insumos, se asemeja más a un desierto industrial. Sin embargo, lo que abunda son las deudas, no solo por las obligaciones cotidianas, sino también por trabajos que fueron pagados por anticipado y que nunca vieron la luz. Aun así, la determinación de los trabajadores brilla con fuerza.
- Los obreros llevan cuatro meses sin salarios.
- Los dueños no asisten a las audiencias en el Ministerio de Trabajo.
- Se están organizando para crear una cooperativa.
- El festival de recaudación se realizó en la calle Miravé.
- Se recibirá apoyo en forma de alimentos y cajas navideñas de la Provincia.
“No hubo avances, está todo estancado. Los dueños no fueron a las audiencias en el Ministerio de Trabajo. Encima, uno de los nuestros tuvo un accidente, aunque gracias a Dios ya está en casa recuperándose”, reflexiona Rubén Andrada, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional Morón. Su voz se mezcla con la de muchos que sienten la angustia de un futuro incierto, mientras mantienen el contacto con funcionarios como el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, y el intendente de Ituzaingó, Pablo Descalzo, quienes enviaron representantes para brindar su apoyo. Pero la falta de acompañamiento de referentes de la CGT regional es notable, dejando un vacío que no pasa desapercibido entre los presentes.
La novedad que abre una esperanza
En un intento por recolectar fondos y visibilizar su causa, se organizó un festival en la calle Miravé, donde se saturó el espacio público con aromas de empanadas, choripanes y otras delicias, todo vendido por los mismos trabajadores. “Ellos se encargaron de atender las mesas y preparar la comida”, señala Andrada, mientras se observan familias del barrio que se acercan para mostrar su respaldo. Además, en los próximos días, se esperan envíos de alimentos y cajas navideñas proveniente de la Provincia.
Pero la mayor novedad de la jornada fue la declaración de Andrada durante su discurso principal: están definiendo los últimos detalles para constituir una cooperativa y recuperar lo que alguna vez fue su lugar de trabajo. Este movimiento tiene un respaldo jurídico, ya que los dueños se han evaporado y la fábrica está prácticamente vacía. Los trabajadores, además, son acreedores de una empresa que les debe por sus labores.
Este nuevo camino, aunque difícil, plantea posibilidades reales de éxito. Con el verano acercándose y las festividades a la vuelta de la esquina, la carga emocional sobre estas familias crece. Así, en el contexto de una lucha tan dura, la solidaridad del resto de la comunidad se enciende, recordando que en medio del dolor, surgen causas nobles por las que vale la pena luchar.
