En Ituzaingó, oeste del conurbano, el alivio se sintió como después de una tormenta corta pero intensa. La dirigencia del Club Atlético Ituzaingó informó que, tras una gestión directa ante la AFA, el “Verde” —también “el León”— aseguró su continuidad operativa en medio de un juicio que amenazaba con cerrar la persiana del club.
- La AFA se comprometió a un aporte económico para afrontar un litigio que ponía en riesgo la viabilidad del club.
- La gestión se definió en una reunión con Claudio “Chiqui” Tapia.
- La causa judicial no se originó en la actividad específica del fútbol.
- El club agradeció públicamente el respaldo en un contexto donde la conducción de la AFA viene recibiendo críticas.
- La asistencia apunta a garantizar que el “León” mantenga sus puertas abiertas y su rol social con miles de chicos y chicas.
El respaldo de la Casa Madre
Con un comunicado dirigido a socios, hinchas y vecinos, la institución confirmó que la Asociación del Fútbol Argentino garantizará un aporte económico para cubrir la responsabilidad derivada del litigio que enfrenta el club. La definición llegó tras un encuentro con el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, que ordenó la jugada cuando el partido parecía complicarse.
Desde la cuenta oficial del club, el 15 de diciembre se resumió el espíritu de la noticia con una frase transparente: “La Asociación del Fútbol Argentino garantizará que Ituzaingó mantenga sus puertas abiertas”. No hubo épica, sí una promesa concreta en un momento clave.
Un juicio que aprieta, pero no define
La dirigencia fue clara en un punto sensible: la causa judicial que puso en jaque la continuidad del club no nace en el fútbol. Ese detalle no atenúa el peso de la deuda, pero ordena la lectura: el problema no surge del deporte profesional ni de su día a día competitivo. Aun así, el tamaño del proceso legal encendió alarmas y obligó a mover rápido.
Tapia, la reunión y el gesto
Recibidos en la sede de la AFA, los representantes del “Verde” encontraron una respuesta que en el club definen como “fundamental”. No se habló de salvatajes mágicos, sino de un apoyo específico para atravesar un bache que podía volverse abismo. En tiempos en que la conducción de Viamonte escucha críticas, el caso Ituzaingó aparece en el comunicado como “un nuevo gesto en favor de nuestros clubes de AFA”. Una manera de recordar que el sistema, cuando funciona, también contiene.
Más que una camiseta
Ituzaingó, institución de barrio y pertenencia, es mucho más que su primera división. En sus instalaciones se forman miles de pibes y pibas, se comparten tardes de entrenamiento y se teje comunidad. Por eso, garantizar que las puertas sigan abiertas no es un detalle administrativo: es sostener un espacio de encuentro en una ciudad que lo necesita.
Lo que viene
Con el aporte comprometido, el “León” mira el calendario con otra cara: continuidad operativa, planificación de actividades y un horizonte que deja de ser dudoso. No hay promesas grandilocuentes, sí una certeza conocida por cualquiera que haya pasado por un club social: cuando la pelota sigue rodando, también sigue rodando la vida alrededor.
Gracias a la intervención de la AFA y el gesto directo de “Chiqui” Tapia, Ituzaingó gana tiempo y aire. Lo suficiente para reordenar, cumplir con lo que corresponda en el expediente y sostener su misión deportiva y social. En el Oeste, a veces, eso alcanza para cambiar el ánimo de todo un barrio.
