Una vez más, un eco desgarrador de abuso sexual sacude la tranquila rutina en Ituzaingó. La noticia se centra en la figura de Mauro Martorano Machín, un profesor de educación física que imparte clases en colegios públicos de la zona. Esta vez, la denuncia proviene de Noelia Natalia González, una joven de 31 años que ha dado un paso valiente al presentar su caso ante la justicia. La historia de Noelia, que se entrelaza con la de Alejandra Macarena Bermúdez, otra víctima que ha alzado la voz, vuelve a poner en la mesa una problemática que parece no tener fin.
- Un profesor de educación física acusado de abuso sexual en Villa Udaondo.
- Noelia González, de 31 años, denuncia a su entrenador personal.
- El hecho ocurrió el 27 de julio de 2024 en un gimnasio local.
- La justicia ya tomó medidas, incluyendo una restricción perimetral para el acusado.
- La madre de la víctima también ha sido testigo en el caso.
La denuncia fue radicada el 12 de agosto en la Comisaría de la Mujer y la Familia de Ituzaingó. Allí, Noelia relató que había sido alumna de entrenador durante más de una década, una relación que había comenzado con buenas intenciones. Pero el catastrófico episodio ocurrió un sábado a la tarde, dentro del gimnasio «Gym Over The Top«, cuando el profesor sugirió que se despojara de su short para trabajar con mayor comodidad. Un consejo que tomó un giro inesperado y doloroso.
En ese ambiente, donde los olores mezclan el sudor del esfuerzo físico y la pompa del aceitado para los masajes, el instructor comenzó a realizar movimientos que terminaron cruzando la línea de lo permitido. La confianza depositada en su entrenador fue traicionada en un instante de vulnerabilidad. Noelia se encontraba boca abajo cuando el abuso se consumó. Con un grito desgarrador, la joven se dio vuelta y encaró a su agresor, quien, entre titubeos, intentó mitigar la situación con disculpas que sonaron vacías.
Los hechos
Con el tiempo corriendo y la angustia en el aire, Noelia abandonó el gimnasio y dejó de asistir por completo. La vida cotidiana se tiñó de un oscuro velo de miedo y tristeza. Aconsejada por su terapeuta —con quien comparte un proceso terapéutico desde 2021—, decidió acudir a las autoridades. Aunque al principio titubeaba, su voz se hizo más fuerte y la causa comenzó a avanzar: testimonios, pericias psicológicas y una madre arropando su dolor con apoyo.
La madre, solidariamente presente en todo momento, recordó cómo Mauro Martorano Machín llegó a su hogar: «Me vino a hablar con Noelia y dijo que sabía que había cometido un error y que quería disculparse. Yo le respondí que se fuera, porque mi hija estaba muy mal, con angustia, miedo y en shock«, relató. Un encuentro que dejó cicatrices en la familia.
La denuncia y el avance judicial
Desde la fiscalía se afirma que la investigación avanza, aunque queda la inquietud sobre si la Jefatura de Inspección distrital y las instituciones educativas donde el profesor ejerce su tarea han sido notificadas sobre la causa. La urgencia por visibilizar estos hechos parece ser más palpable que nunca en un mundo en que la justicia debe responder.
La esperanza de Noelia se mantiene viva entre ella y su familia. «No puedo costear un abogado para que la causa siga, pero confío en que la justicia hará lo que tiene que hacer para que lo que me ocurrió no le pase a ninguna otra chica«, expresa con la voz entrecortada. Su lucha, lejos de ser solo personal, aboga por un cambio que resuena en cada rincón de la sociedad.
